¿Llegó el momento de prohibir el acceso a la ONU de los golpistas?

Una racha de golpes militares en África ha resucitado una cuestión largamente dormida: ¿debería prohibirse a los líderes que toman el poder mediante insurrecciones armadas dirigirse a las Naciones Unidas, una institución que jura y promueve la democracia multipartidista?.

(IPS) África - La oleada más reciente, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) describe como «una epidemia de golpes de Estado», incluye la toma del poder por parte de los militares en Chad, Guinea, Malí, Sudán y Burkina Faso, este último el 23 de enero. Ello sin excluir a Myanmar, que el 1 de febrero celebró el primer aniversario de un gobierno militar en el país del sudeste asiático.

Tras el fracasado golpe de Estado en Guinea-Bissau, el miércoles 2 de febrero, el presidente Umaro Sissoco Embalo declaró a los periodistas que «fue un ataque fallido contra la democracia. No fue solo un golpe, sino un intento de matar al presidente, al primer ministro y a todo el gabinete”.

En 2004, cuando la Organización para la Unidad Africana (OUA), predecesora de la actual Unión Africana (UA), prohibió a los golpistas participar en las cumbres del continente, el entonces secretario general de la ONU, el ghanés Kofi Annan, calificó esa decisión de histórica y un modelo futuro para castigar a los dictadores militares de todo el mundo.

Hablando bajo condición de anonimato, un diplomático de la ONU dijo a IPS: “Quizás haya llegado el momento de que los líderes africanos sigan una propuesta de este tipo para censurar a los líderes militares. Pero esa decisión debe ser tomada en última instancia por la Asamblea General, el máximo órgano político de la Organización”.

El secretario general, António Guterres, dijo a los periodistas el 1 de febrero: «Está claro que los golpes de Estado son totalmente inaceptables. Estamos asistiendo a una terrible multiplicación de golpes de Estado, y nuestro firme llamamiento es que los soldados vuelvan a los cuarteles y que el orden constitucional esté plenamente vigente en el contexto democrático de la actual Guinea-Bissau”.

En una rueda de prensa anterior, el 25 de enero, Guterres había afirmado: «Estoy profundamente preocupado por el reciente golpe de Estado en Burkina Faso.  El papel de los militares debe ser defender a sus países y a sus pueblos, no atacar a sus gobiernos y luchar por el poder”.

“Desgraciadamente, en la región hay grupos terroristas y amenazas a la paz y la seguridad internacionales. Mi llamamiento es que los ejércitos de estos países asuman su papel profesional de ejércitos, que protejan a sus países y restablezcan las instituciones democráticas”, añadió.

Preguntado por las celebraciones en las calles tras un golpe militar, al menos en uno de los países donde se defenestró al gobierno electo, Guterres consideró que “siempre hay celebraciones para este tipo de situaciones. Es fácil orquestarlas, pero los valores de la democracia no dependen de la opinión pública en un momento u otro”.

“Las sociedades democráticas son un valor que hay que preservar. Los golpes militares son inaceptables en el siglo XXI”, sentenció.

The New York Times informó el 1 de febrero que la Unión Africana había suspendido a Malí, Guinea y Sudán, pero no a Chad, en lo que calificó como “un doble rasero que los analistas advirtieron que podría tener consecuencias nefastas para África”.

Djibril Diallo, presidente y director ejecutivo de la Red del Renacimiento Africano y la Diáspora (ARDN, en inglés), dijo a IPS que hay razones para preocuparse por el resurgimiento de las tomas del poder por los militares en África.

Contrariamente a lo que se cree, argumentó, los golpes militares tienden a conducir a más represión estatal, no a menos, a más inestabilidad política y a detener o revertir las ganancias económicas.

“Las divisiones geopolíticas de la comunidad internacional no han contribuido a abordar los efectos de los golpes militares. Las organizaciones regionales y subregionales aún no han encontrado una forma eficaz de presionar a los golpistas para que entreguen el poder a un gobierno democrático en el momento oportuno», añadió.

A juicio de Diallo, “cualquier solución a los efectos de las tomas de posesión militares debería empezar por abordar las condiciones de pobreza crónica y el desempleo juvenil, así como la corrupción endémica”.

Nota completa: https://ipsnoticias.net/2022/02/llego-el-momento-de-prohibir-el-acceso-a-la-onu-de-los-golpistas/

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