La autonomía de los empresarios pierde apoyo en Santa Cruz

Organizaciones sindicales, campesinas e indígenas y un sector importante de la clase media invisibilizado por los medios de comunicación no están de acuerdo con varios artículos del estatuto autonómico que se aprobará o rechazará en el referéndum del 4 de mayo. (Redacción Bolpress) Bolivia - Este estatuto ilegítimo y convocado de manera ilegal no vale, sentencian. La institucionalidad cruceña, incluida la Corte Departamental Electoral, bombardean por todos los medios un mensaje aglutinador: “Vamos por el sí a la autonomía; que nada ni nadie nos detenga”. El poder mediático escenifica esta revuelta patronal como un movimiento popular monolítico.
La autonomía empresarial no entusiasma a todos los habitantes del departamento. Por iniciativa de 104 mil ciudadanos de Santa Cruz se convocó a un referéndum para aprobar los estatutos autonómicos; el prefecto esperaba al menos 500 mil firmas.
No quieren una autonomía diseñada por y para los patrones de Santa Cruz los indígenas del área rural, cansados de los abusos de ganaderos y hacendados; los ciudadanos de las provincias, desencantados por la reproducción del centralismo a nivel departamental, y sectores sociales capitalinos reprimidos por grupos de choque del civismo empresarial que mantienen un virtual “estado de sitio” en todo el departamento.
Golpe con golpe se paga
Las elites departamentales pagan factura de sus acciones y discursos. La gente de las escalas sociales más bajas y los migrantes –la “indiada de mierda” despreciada y discriminada por negra y bajita– se resienten más cuando los guetos cruceños radicales les niegan fuentes de trabajo en instituciones públicas reservadas para “cruceños”. En las provincias aumentan los casos de abuso y agresiones físicas de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) y el Comité Cívico, KKK nativo sin discurso político, que mantiene a raya a la disidencia con el terror.
Los dirigentes Tulio López y Casimiro Tamba, de la localidad de Ascensión y de San José de Chiquitos, declararon hace poco que la paciencia se les está acabando. Temen que si los cruceñistas siguen negando su derecho a la tierra no podrán frenar a los jóvenes guarayos, chiquitanos y guaraníes.
Los habitantes de San Julián, Yapacaní, El Torno, Cuatro Cañadas y de otras poblaciones de las provincias Ñuflo de Chávez y Guarayos se organizan para boicotear el referéndum patronal del 4 de mayo. Las organizaciones afines al MAS convocaron a un “estado de sitio social”, es decir un cerco a la capital oriental. El ejecutivo de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente de Bolivia (Cidob) Adolfo Chávez declaró que la gente de ocho provincias impedirá la consulta con un bloqueo de caminos y responderá a las eventuales agresiones de la UJC.
Los disidentes de la capital
El movimiento ciudadano “Santa Cruz somos Todos”, integrado por intelectuales y personalidades, no se sube al carro de unas decenas familias que “buscan consolidar el poder hegemónico absoluto sobre el recurso tierra” con una autonomía “controlada, falsa y centralista”. Este colectivo no acepta el estatuto autonómico que esconde intereses “fundamentalmente económicos” de los grupos de poder. Discrepa en absoluto con la posibilidad de que Bolivia “sea propiedad de un puñado de capitalistas, de empresarios, de productores sin responsabilidad social”.
Los sindicatos de Santa Cruz también están quebrados. Un congreso de trabajadores de la Central Obrera Departamental (COD) de Santa Cruz terminó el jueves a los golpes y con 50 heridos. Lucio Vedia le dijo a su contrincante Edwin Fernández que no permitirá que “dirigentes corruptos, traidores y serviles de la derecha” entreguen el gremio a la oligarquía.
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