Red Eco Alternativo ***

"Me lo arrancaron los hombres negro de la Interpol en base a falsedades urdidas en los Estados Unidos"

Gustavo Giménez, su marido, era un mero trabajador de la firma cuyas fechorías se investigan en los Estados Unidos por fraude electrónico, fraude postal y conspiración. Los cabecillas de la organización declararon en Miami que Gustavo era socio de la firma para obtener una rebaja en la pena. Lo que se llama “delación premiada”, afirmación insostenible desde los propios papeles de la empresa. Por Oscar Castelnovo -APL

(Contacto con Noelia 11956-8523) 

“Con Gustavo nos conocimos a los 13 años, en primer año. En tercero,a los 15, nos pusimos de novios, vivimos juntos desde el ’98; y luego me casé, embarazada de Tobías, que ahora tiene 5 añitos, siempre estuvimos juntos para todo, hasta que el pasado 23 de febrero de 2017 que me lo arrancaron los hombres de negro de la Interpol en base a falsedades urdidas en los Estados Unidos”, narra esta psicóloga (34) comprometida en la Protección de Derechos del Niño, Niña y adolescente de La Matanza, antes; y, luego, en la Dirección de Niñez de Ituzaingó. Durante dos horas de entrevista, sus ojos – expresivos, luminosos – se humedecieron, al quebrarse en sucesivos tramos de una historia impensada que la ubicó en una pelea desigual: Ella contra la voracidad punitiva de un imperio, más los enemigos locales. Afirma que está devastada, que no da más. Pero no es cierto. Su mirada, su indignación, su gestualidad y las incontables acciones que emprende desde que se levanta hasta la madrugada, dan cuenta de quién es: Un mujer luchadora que no habrá de rendirse.

La vida es eterna en 15 minutos

El mamarracho jurídico que se mandó el juzgado, con intención o sin ella, alargó “por las dudas” la prisión de Gustavo, así lo explica Noelia: “La causa recayó en juzgado de Rodolfo Canicoba Corral y allí se cometió un error garrafal, los escritos dirigidos a la Cámara y a Casación tienen cuestiones técnicas diferentes. El pasado 2 de marzo, Canicoba le niega la excarcelación a Gustavo porque según él “había peligro de fuga”, eso sucede a las 12 del mediodía. Tan solo 15 minutos después, sí 12 y cuarto, el mismo juzgado abre el proceso de extradición y envían el mismo escrito a ambos lados. Luego la Cámara se declara incompetente porque al estar abierta la extradición “le corresponde a Casación”. Entonces vuelve el expediente al Juzgado Federal. Y ellos sabían que con la extradición abierta le correspondía a Casación y hasta pidieron disculpas por el error. Porque los escritos a una Cámara y a Casación son distintos. Y Casación lo dice: El contenido no procede. Entonces, nadie resuelve nada. Luego acudimos a la Corte Suprema, pero la fiscalía no lo autorizó. Entonces ahora tenemos que presentar un recurso queja y esperar que resuelva la Casación”.


“Por otra parte, respecto a la extradición- continua Noelia-, nosotros pedimos las pruebas, ofrecimos testigos y no nos contestan; estamos como al principio. Están haciendo “la plancha” y la Embajada de los Estados Unidos está muy insistente para que se resuelva la extradición, basada en pruebas que son relatos de relatos de relatos. Si se lo llevan, yo no puedo acompañarlo allá y solo pensarlo me destroza”.


La lucha sin tregua

Desde hace más tres meses, a esta mujer la subieron a un escenario inesperado, claro que no se trata de una ficción, aunque por momentos piensa sino está en una pesadilla de la alguna mañana despertará. Por caso, tuvo que pedir licencia en su trabajo y sumergirse de lleno en la batalla: “Me leí todos los tratados de cooperación de América; y el de Estados Unidos es el de más rigor. Si las cosas hubieran sucedido en otra país, mi marido estaría sin peligro de ser extraditado, pero en Estados Unidos, hagas o no hagas, te llevan para allá, sin medir las consecuencias, el daño que ocasionan, la destrucción de vínculos que provocan. Y la influencia de ese país sobre el nuestro es muy grande, por nadie quiere dar la excarcelación, no la quieren firmar o la patean, por eso no ponen fecha, ni me dan los proveídos, ni investigan los hechos como corresponde”.


“También leí 107 jurisprudencias de extradiciones, – subraya Noelia- . Me leí al caso de FIFA-Gate en el que Estados Unidos pide extradiciones, son casi 200 páginas, no paré de leer y en tres meses y ocho días soy una cuasi abogada. No paro en enviarle a los abogados fragmentos que me parecen que les pueden servir. Corro a todos los lugares donde creo que puedo tener algún logro. Voy a ver a Gustavo miércoles y domingos y para estar dos horas con él me levanto a las 4 de la mañana y vuelvo a las 9 de la noche. Sí, nuestra vida cambió, la familia sufre, mi hijo tiene una afección producto de la falta de su padre. Mi abuela de 90 años me paga el alquiler, mi vieja vive en mi casa de lunes a viernes, yo estoy de licencia y todo el día militando la causa, llamé a Estados Unidos, a las embajadas a todos los lugares que te puedas imaginar y todo ese mundo no le importa los que nos pasa”.

El compromiso

Noelia tomó su trabajo pensando en los pibes que el sistema excluye primero y encierra o mata después, en cómo sacarlos de ese círculo siniestro. Ese compromiso tuvo retribuciones muy gratas surgidas entre el pobrerío cuando llega al barrio: “Cuídenla cuando salga que es mi psicóloga”, le gritó un chico a sus vecinos, para que nada le pase: “Yo me iba de mi casa la 6 de mañana a trabajar a sacar a un pibe de un lugar adonde lo estaban haciendo mierda y llevarlo hasta La Plata y conseguirle un lugar o una familia que no lo maltrate. Tenía una demora de 8 meses de pago de mi sueldo y les pagaba almuerzos o algo que necesitaban porque siempre me tomé el laburo con seriedad y con amor”, recuerda.


Fechorías en yanquilandia, consecuencias en Argentina

Un día de 2013 Gustavo fue a trabajar y el call center estaba cerrado, la empresa contantemente cambiaba de nombre y volvía a recontratar, como parte de su forma de actuar para no pagar cargas sociales. La gente estaba muy disconforme, porque cuando ellos se declaraban en quiebra no le pagaban a nadie. Noelia rememora que: “Los dueños que vivían en Estados Unidos eran Daniel Carrasco y Federico Martín Gioja. Y acá estaba la sobrina de Gioja, Constanza Cadra, gerenta de la empresa, que nadie sabe dónde está ahora. Bueno, ese día, Constanza ordena destruir toda la documentación, que borren la intranet y en un segundo se llevaron mesas, sillas teléfonos, todo. Mi marido y alrededor de 50 compañeros quedaron en la calle. Gustavo ganaba unos 4700 pesos por mes, por 12 horas de trabajo diario. ¿A vos te parece que podía ser un empresario? Yo ganaba más que él y así manteníamos el hogar: con nuestro trabajo”.


Sucede que Gioja y Carrasco estafaban de distintos modos a los compradores de sus cosméticos y otros productos en Estados Unidos y tenían el call center acá porque – se sabe- es más barato. “Pero los empleados, los trabajadores no tenían nada que ver con esas entregas truchas – afirma Noelia- ellos estaban en Buenos Aires y solo vendían telefónicamente. La que sí sabía todo era Constanza Cadra, ella se borra y mi marido perdió todo, sueldos atrasados, antigüedad, todo lo que le correspondía”.

Donald Trump, Macri y las relaciones bilaterales

La actualidad en el que desarrollan los vínculos de la Argentina y el imperio que gobierna Donald Trump no favorecen, precisamente, a libertad y a la no extradición de Gustavo Gimémez. Noelía – quien no tenía experiencia militante-, sostiene que: “Estamos en un momento que hay cercanía política del gobierno argentino con Estados Unidos y eso pesa en todos los ámbitos. Por ejemplo, leyendo el expediente de FIFa-Gate, EE.UU. pide la extradición de dos personas y el juez Bonadío, dice que no porque en la Argentina no existe el delito de “conspiración”. Yo dije, bueno, acá tenemos el argumento perfecto. Pero distintos abogados me dijeron que esto no es matemáticas, porque la política pesa en la Justicia y son contados los que se animan a sacar los pies del plato”.


Aún si la Justicia determinara la extradición de Giménez, queda la instancia presidencial en la cual Mauricio Macri puede negarla. Noelia espera que ese momento no llegue, que la cuestión se resuelva antes. Y es claro que la razón le asiste de modo contundente.


Amenazas y deudas

Recientemente, Noelia recibió amenazas anónimas en el Facebook “Justicia X Gustavo #Noalaextradición”, que ella misma creó. Con celeridad aprendió que quien lucha, en nuestro país, pasará por esos “incidentes” y sigue sin temor.


A la vez, su situación económica la envolvió en deudas inimaginadas. Ya asumió pagar 180 mil pesos en abogados, aunque esa cifra puede aumentar si la causa se dilata. Para eso junta peso sobre peso y pasa privaciones, sus esfuerzos y el de la familia son titánicos, porque esta “empresaria” o mujer del “empresario”, percibe un salario que no llega a 14 mil pesos con el último aumento. Pero ni los aprietes ni las dificultades económicas la detienen.


“Nunca te voy a dejar solo”

“Un día mas…y ya suman 3 meses y 9 días de esta gran batalla que triste y lamentablemente ME toca afrontar…en el recorrido se han perdido varios soldados. ¿Estoy entera? No, en absoluto, estoy en mil pedazos y por cierto mal pegados. Gusty, está triste por lo que le está tocando vivir y fuerte porque aquí Tobías y yo lo esperamos desesperadamente. No hay segundo que no esté pensando qué hacer, no hay segundo que no me reproche si algo a mi alcance o un poco alejado no esté haciendo. Hoy siento la mochila más pesada que nunca, hoy siento que TODO recae sobre mí...hoy reafirmo que NUNCA te voy a dejar solo, aunque ello se lleve mi vida, nuestra vida”. Así le escribió Noelia a su marido, hoy preso en el Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza, bajo presión de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica.

 

 
DMC Firewall is a Joomla Security extension!