Red Eco Alternativo ***

“Un gobierno coherente (de los ricos para ricos) “

Así lo afirma Alejandro Fiorito, Profesor de Política Económica de la Universidad Nacional de Moreno (UNM) y de la Universidad Nacional de Luján (UNLu) en esta entrevista realizada por adnagencia.info en colaboración con el economista y escritor Fernando Hugo Acurra

 


ADN: Profesor ¿Hay errores en la implementación de la política económica del gobierno de Macri o es una simpleza expresarlo así?


FIORITO: No, no es una simpleza. Sobre los errores políticos y fundamentalmente económicos del gobierno anterior Macri y su elenco montó un dispositivo que logró por primera vez en la Argentina, hacer arribar a un gobierno neoliberal (liberales en lo político con teoría económica marginalista) por la vía del voto popular en dos oportunidades. El manejo ideológico de la conciencia popular es evidente en punto a lo que significa el proyecto de la élite exportadora del país: antes por lo menos se veían obligados a dar golpes de Estado y acceder por la fuerza para intentar bajar los salarios. Los gobiernos conservadores como el actual suelen tener un proyecto insustentable no sólo en lo social, sino que históricamente terminan generando endeudamientos en dólares que, tal como analizaba el economista Marcelo Diamand en el “Péndulo Argentino”, suelen terminar muy mal para el país con largas secuelas de persistencia en las dificultades para refinanciar en divisas (u$s) el crecimiento. Por ende la única solución para el desarrollo económico en punto al financiamiento en divisas, es que el país pueda endeudarse con herramientas en su propia moneda, dado que no tiene restricción de pago en ella, algo que sucede en todo el mundo periférico, pero que aquí hoy parece curiosamente y empecinadamente difícil conciliar con la idea de desarrollo económico.

Pero ¿Y el mejor equipo económico en los últimos 50 años?

Bueno, a diferencia de lo que el propio gobierno opinó sobre su equipo como “el mejor de los últimos 50 años”, en realidad, el mismo se encuentra por debajo del promedio de los propios equipos neoliberales actuales de la región, a la luz de cómo manejó tan torpemente esta última corrida cambiaria, pero también lo que vino haciendo desde que asumió en 2015 poniendo en la práctica decisiones de prueba y error en todos los rubros, improvisaciones directamente.  Por supuesto, siempre habrá algún sector capitalista que tenga ganancias con las medidas del gobierno, pero esto no implica que -como suele confundirse en muchos de sus críticos – estos administradores capitalistas (CEOs) no repitan errores tras errores sobre cómo estabilizar la macroeconomía y crecer sustentablemente.

¿Y cómo podría caracterizarse sus políticas entonces?

De hecho se pueden señalar, no exhaustivamente, algunos aspectos característicos de sus políticas: 

Primero, devaluaciones y subas de tarifas exorbitantes, asociando las subas de precios de estas últimas a las subas del tipo de cambio; suponen, en la visión del gobierno, que bajando salarios en dólares, se va a exportar más, por mayor competitividad. Esto no es así: Argentina no es un país formador de precios, por lo que no puede vender “más barato” aun produciendo con menores costos. No sólo porque no podría vender a todo el mundo ese producto, sino sencillamente porque no produce tanto, ni siquiera en soja. En consecuencia, lo que todas esas medidas, respaldadas en la teoría del excedente económico, provocan es una enorme transferencia de pesos de los asalariados a los exportadores.

Segundo, las desregulaciones en el mercado cambiario y financiero, en el supuesto de “psicología inversa”, esto es, que el mercado va a auto-regularse si el Estado no interviene,  es una muletilla antigua y falaz. ¡Esto no es así! Visiones distintas amparadas en la experiencia empírica, pero también en otra teoría, muestran que no hay equilibrios de oferta y de demanda de los precios ni del tipo de cambio. Estos necesitan ser establecidos y determinados a partir de negociaciones múltiples y complejas entre los sectores sociales de la economía: la inicial y principal es la distribución del ingreso entre salarios y ganancias. Allí entran variables como el tipo de cambio y la tasa de interés que debe determinar el Banco Central. Al no hacerlo, de hecho afirman desde el 2015, y con el FMI hoy, que “dejan libre flotación del tipo de cambio”. Entonces, así dadas las cosas, la suba del tipo de cambio no tiene techo económico. Esas subas reducen la capacidad de compra de los salarios imponiendo un piso salarial que no va poder bajar más: el límite deja de ser pacífico y se traduce inexorablemente a la luz de nuestra historia, en las formas de la resistencia popular a la expoliación, lo cual preanuncian un estallido social y político con final abierto. En ese sentido la Argentina no es la India y sus hábitos de consumo en condiciones de normalidad de derechos adquiridos es mucho más alta ya desde la década de los ´50.   

En tercer lugar, los acuerdos con el FMI son definitivamente incumplibles, tanto porque la acumulación de deuda externa, comparado con las exportaciones es insostenible (actualmente superan el 250%), como por el ajuste fiscal que se ha firmado. Con solo recordar el objetivo del ex ministro de Economía Domingo Cavallo en los ´90 de obtener un déficit fiscal cero, se sabe que la recaudación pública cae si el nivel de actividad cae, por lo que es un “perro que se intenta morder la cola”.

En cuarto lugar, se llega al acuerdo con el FMI, a pesar de que no estaba en los planes del autodefinido “mejor equipo” hacerlo. Esto habla de sus imprevisiones, de sus errores teóricos y de manejo básico de la economía. Pero, podríamos decir que estaban haciendo de equilibristas con red. Se la han pasado cayendo, pero no se estrellaban contra el piso. Por mucho menos, gobiernos populares tuvieron corridas bancarias, ataques sistemáticos de medios de comunicación y agravamiento de la restricción externa.

Y para finalizar, son ciertas dos cosas: la primera, no tienen una buena teoría, y por lo tanto se darán de bruces contra todas las variables que toquen aunque eso no les represente un problema a la hora de lograr bajar salarios. Pero además, causalidades opuestas como las explicaciones que tienen de las causas de la inflación, o que ven igualdad entre pesos (que no tiene un límite determinado de emisión) y los dólares (lo único escaso en la economía argentina), pretenden solucionar la cuenta corriente externa en dólares, mediante la baja del nivel de actividad productiva para así bajar las importaciones, lo que lleva a una mayor pobreza y desocupación. “Pobreza cero” vendría a ser no otra cosa que “eutanasia de los pobres”. Y la segunda, es que representan y/o son parte de la elite social capitalista argentina, por lo que aun con errores económicos y políticos importantes logran el cometido principal de bajar los salarios de los trabajadores. Pero, por último, solo podrán mantener estos resultados, si logran incrementar el desempleo a más de dos dígitos, que genera enfrentamiento con los  trabajadores puesto que en la Argentina a pesar de sus defecciones, el sindicalismo tiene un alto nivel de agremiación y una historia que ha superado dictaduras militares con su estilo “vandorista”. Por caso en la última década, la Argentina fue el único país con incremento en trabajadores agremiados.

 

 
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