Recientemente se conoció que la Profesora de la Universidad de Harvard, Claudia Goldin, ganó el Premio Nobel de Economía 2023, gracias a su estudio sobre la ‘brecha de género’ entre hombres y mujeres. Queremos compartir algunas reflexiones al respecto. Por Estudio Capece Abogadas.

En primer lugar señalamos que se denomina “brecha de género” a una medida que muestra la distancia entre mujeres y hombres respecto a un mismo indicador.

La investigación de Goldin trasciende la simple medición de ingresos y se adentra en las causas subyacentes de esta disparidad. Desde la Revolución Industrial hasta los movimientos de derechos civiles, examina cómo factores históricos y sociales han influido en esta desigualdad.

Una de las conclusiones de la investigación se centra en el impacto del uso de la pastilla anticonceptiva, que otorgó a las mujeres un mayor control sobre su vida reproductiva, permitiendo, en consecuencia, una participación más plena en el mercado laboral.

Goldin señala que la ‘brecha de género’ incluye varios aspectos de la vida laboral y la toma de decisiones. Estos aspectos abarcan:

Salario: Las mujeres continúan ganando menos que los hombres, incluso en ocupaciones similares.
Participación Laboral: Las mujeres a menudo se insertan menos en el mercado laboral debido a las normas de género y las responsabilidades de cuidado.
Tipo de Ocupación: Las mujeres suelen trabajar en ocupaciones peor remuneradas.
Nivel Educativo: A pesar de contar con una educación similar, las mujeres ganan menos que los hombres con las mismas calificaciones.
Responsabilidades de Cuidado: Las mujeres asumen una desigual carga en las tareas de cuidado en el hogar.
Inserción en el Mercado Laboral: Las barreras de género dificultan la entrada de las mujeres al mercado laboral y su elección de ocupaciones.

En Argentina, al igual que en el resto del mundo, la brecha de género, tal como la plantea Goldin, es una realidad.

Según un informe del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, las mujeres participan en menor medida en trabajos remunerados, con una brecha del 18,7% en comparación con los hombres; ganan, en promedio, un 25% menos que los hombres y esta brecha se amplía al 36,5% en el empleo asalariado informal. Un 39,3% de las mujeres tienen empleo informal, en contraste con el 34,6% de los hombres. Además, el 11,7% tienen múltiples trabajos, mientras que solo el 6,2% de los hombres están en la misma situación.

Destacamos que el informe del Ministerio parte de la base que, la definición de trabajo que aparece tanto en las estadísticas como en el diseño de las políticas públicas es asumido como una actividad vinculada a un pago. De esta manera se excluye del análisis económico al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que se realiza en los hogares.

La división social por la cual las mujeres cargan con la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, implica una menor cantidad de horas disponibles para dedicarse a su desarrollo personal, profesional y económico. Esto impacta a lo largo de su vida en tanto limita sus posibilidades de estudiar, desarrollar una carrera, obtener puestos jerárquicos, entre otros, como así también dificultará las posibilidades de salir de la pobreza.

Pese a las medidas adoptadas por el gobierno argentino a través del reconocimiento a las tareas de cuidado, es necesario que se profundice en una política que genere cambios estructurales para eliminar la brecha de género, ya que esta situación favorece que esa desigualdad se reproduzca y amplíe.

ONU Mujeres, como organización de las Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, sostiene las razones por las cuales hay que combatir esta brecha:

Por respeto a los derechos. Frente a otros argumentos, el respeto a los derechos de las mujeres trabajadoras es sin duda el más potente.

Por productividad. Un mercado competitivo precisa de personas motivadas, con todas las personas desempeñándose a su nivel óptimo, con un salario proporcionado a su aportación de valor.

Para combatir la pobreza y la desigualdad. Los menores ingresos de las mujeres tienen impacto en ellas mismas, con unas menores pensiones de jubilación, y en sus hijos e hijas, sobre todo en el caso de las madres solas. Mujeres pobres, más pobres, y hombres ricos, más ricos.

Por armonía social. Una sociedad que otorga el mismo salario por un salario de igual valor es una sociedad que también distribuye equitativamente las labores de cuidado entre hombres y mujeres, que dispone de servicios públicos potentes y desarrollados, en donde las personas, mujeres y hombres, pueden desarrollar su vida personal y laboral de manera plena.

Por último, entendemos que esta brecha sostenida a lo largo del tiempo genera un impacto, entre otras cosas, en el acceso a un beneficio jubilatorio integral, por la falta de aportes jubilatorios. De tal manera, la eventual cobertura de la contingencia de vejez, quedará reducida a una prestación mínima, si el sistema previsional se mantiene con las características actuales.

Conocer y comprender estas disparidades resulta imprescindible para implementar políticas públicas tendientes a lograr el empoderamiento de las mujeres, un acceso equitativo al mercado laboral y a un eventual beneficio jubilatorio integral.

Invitamos a leer sobre este tema en los siguientes links:

https://www.argentina.gob.ar/economia/igualdadygenero/las-brechas-de-genero-en-la-argentina-estado-de-situacion-y-desafios

https://lac.unwomen.org/es/que-hacemos/empoderamiento-economico/epic/que-es-la-brecha-salarial

https://www.telam.com.ar/notas/202310/644293-huelga-marchas-islandia-mujeres-brecha-salarial-genero.html