Red Eco Alternativo ***

Sobre los gobiernos progresistas

Esta reseña escrita por Laura García Vásquez,  profesora, artista y militante de Bahía Blanca, se basa en el testimonio del periodista y escritor Modesto Emilio Guerrero en el hotel del sindicato de lecheros, ATILRA, en Mar del Plata, el 10 de febrero. La precisión de sus anotaciones resumen con fidelidad las ideas principales sobre las causas que condujeron al actual retroceso de los gobiernos progresistas y de izquierda en América latina. Tres días después, ofreció una charla-debate similar en la Casa Municipal de la Cultura de Almirante Brown, organizada por el Colectivo Docente Manuel Ugarte, con el apoyo de la SubSecretaría de Educación de esa Municipalidad. Otras dos ocasiones de ensayo sobre este debate, fueron las charlas para el Sindicato ATILRA de la localidad de General Rodríguez, al oeste de Buenos Aires, y para la agrupación de la Radio del Sur, en La Plata.

 

“Tuvimos la suerte de asistir a la charla-debate que ofreció Modesto Emilio Guerrero en la ciudad de Mar del Plata el miércoles 10 de febrero, organizada por ATILRA, en la que desarrolló un tema tan importante como crucial para todos los latinoamericanos en este momento: el avance la derecha.

Este título no explicita el principal eje del debate ya que nos preguntamos, más allá de lo que pasará en el futuro, ¿qué pasó con los gobiernos "progresistas" durante estos pasados años donde contaron con condiciones de excepción, es decir, una gran oportunidad para ir por la emancipación nacional y social y la integración y la autonomía de América Latina? Este fue el eje desarrollado por el autor en su disertación. Existen causas exógenas (determinadas por la dominación imperial, endógenas (las generadas por los propios gobiernos progresistas) y una tercera llamada por él “histórico-ideológica”, determinada por el temor cierto que tuvieron los dominadores externos e internos, de perder el control de espacios nacionales fundamentales de nuestro continente.

Compartimos con Modesto Emilio la necesidad de analizar las causas y las responsabilidades. La autocrítica es imprescindible y cada organización política involucrada debería proponerse hacerla.

Para los argentinos es especialmente duro nuestro presente, por un lado es el año del Bicentenario de la declaración de la Independencia por otro el nuevo gobierno del presidente Macri avanza favoreciendo negocios que concentran y extranjerizan (aún más) la economía. Y aporta (en sentido negativo) a este avance de la derecha en la región.   Esto nos pone ante la imperiosa necesidad de analizar la derrota. Las derrotas se construyen, las victorias también.

Nos parece sumamente interesante en primer lugar pensarnos como región, aunque posteriormente se distingan los matices y las particularidades de cada país. En este sentido Modesto Emilio Guerrero señala el valor histórico que tuvo la derrota del ALCA, justamente ocurrida en Mar del Plata en el año 2005. Pero no sólo por la victoria que constituyó  su resultado, sino también porque la lucha contra el ALCA fue un movimiento de intensa actividad militante, con participación, masividad, alcance territorial y continental. La derrota del ALCA y  EEUU en Mar del Plata generó miedo en el gobierno de Estados Unidos, un fenómeno conocido varias veces durante el siglo XX.

La lógica histórica ha debido ser, según Modesto Emilio, que a esta victoria le siguieran otras victorias, pero lamentablemente eso no ocurrió. Esas nuevas victorias tenían que componerse de dos factores, uno, mantener y potenciar al poderoso movimiento de masas que lo logró, dos,  que los gobiernos progresistas y de izquierda del continente aprovecharan ese enorme avance para emancipar nuestras economías, pueblos y Estados del control imperialista.

Para ello, era indispensable transformar la matriz económica de los países gobernados por los progresistas, mediante proyectos de desarrollo integrado en energía, infraestructura, comunicaciones, industria de escala, etc., sin los cuales no es posible cambiar la inserción de América latina en el sistena mundial de trabajo dominado por las multinacionales y el sistema mundial de poder cocentrado en Davos. Esa, según el autor, fue la tarea “de alcance histórico” que no se hizo, o se dejó a medio camino o menos.

Guerrero aportó una lista de pruebas de ese límite de los gobiernos progresistas que mantuvieron el estado de vulnerabilidad del continente y condujo al actual “ciclo” de derrotas y retroceso electoral de los gobiernos progresistas. Argentina y Venezuela fueron los primeros, pero Brasil ya es casi una derrota y se anuncian casos similares en Ecuador.

Los diversos organismos de integración  que se crearon pudieron funcionar a nivel político o diplomático para contener algunos conflictos, como los de Bolivia o el golpe policial contra Correa en Ecuador. Eso es importante,  pero no fueron capaces de dar el paso de la integración al servicio de un desarrollo conjunto y autónomo. El ejemplo más patético de ese límite fue la Cumbre de la UNASUR en Bariloche; allí los gobiernos progresistas no pudieron impedirle al ultra derechista de Uribe Vélez, la instalación de las bases militares de EEUU en su territorio. Tampoco evitaron que el IIRSA reiniciar el control de los grandes proyecto de inversión en infraestructura, como el paso bi-oceánico entre el Atlántico y el Pacífico.

Otro ejemplo determinante informado por Guerrero fue el de la Comisión Presidencial Binacional para el desarrollo integrado de proyectos productivos, iniciado por Hugo Chávez con los gobiernos de Argentina, Brasil y otros, desmontado desde el año 2011.

El tantísimas veces anunciado y postergado Banco del Sur es una muestra cabal de esto.  Fundamentalmente los gobiernos basaron sus economías en la exportación de materias primas, es decir, apostaron al agro-negocio y otras formas extractivas y distribuyeron esa renta en algunos planes sociales de emergencia, cuando se podía combinar con la creación de condiciones de fortaleza a nivel de desarrollo productivo e integración y autonomía financiera.

Emancipación implica hacer nuestras economías, pueblos y Estados, autónomos, independientes y soberanos. En el caso de los latinoamericanos ese objetivo adopta forma de integración. No se puede escapar a esa pre-condición.

Por eso decimos que al NO al ALCA debió seguirle el establecimiento de la Alianza Bolivariana de las América. Si no se pudo se debe, sobre todo, al gobierno de Lula en Brasil, aunque también a Argentina por razones distintas, ambos se negaron a dar ese paso decisivo, bajo el nombre que fuere. La UNASUR no podía cumplir ese rol histórico de transformación, como se evidenció.

El carácter de ese modelo económico limitado a las exportaciones de materias primas, explica, en la opinión del conferencista, el tipo de sistema político establecido, basado en el clientelismo partidario, la dádiva social, la escasa politización y los mecanismos de la corrupción, formas inseparables de una economía capitalista atrasada.

Seguramente, el Comandante Chávez será recordado como el gran impulsor, ¿y por qué no? inventor de esta nueva posibilidad de integración, siguiendo los pasos de Bolívar, y tendremos que seguir indagando sobre esta experiencia teniendo en cuenta, como claramente señaló Modesto Emilio en su conferencia, que los oprimidos no vivimos las derrotas de la misma manera que los opresores. Ellos pueden soportarlas porque cuenta con todos los recursos, y por eso hoy utilizan su dominio sobre un territorio que entienden como propio. Dos buenos ejemplos son Cuba, de donde fueron desplazados hace medio siglo, o Venezuela donde fueron derrotados hace década y media. En ambos casos, tuvieron las condiciones para esperar, ese tiempo (y sus recursos) es lo que no tienen los oprimidos y explotados.

Esta diferencia es lo que convierte las derrotas y retrocesos actuales en un acto de irresponsabilidad política de alcance histórica. Porque los gobiernos progresistas, juntos, tuvieron 15 años de buenas condiciones para iniciar ese cambio histórico. Tuvieron altos presupuestos nacionales por el precio de las materias primas y tuvieron fuertes estados de gobernabilidad, debido el apoyo de las mayorías populares que los acompañaron. Y una tercera razón, la crisis capitalista del año 2008 alteró la capacidad de dominación del imperialismo. No haber aprovechado esa condiciones develó el límite de los gobiernos progresistas, dejando al Comandante Chávez como un profeta solitario de una integración por la que se hizo mucho menos que por los intereses nacionales.

En la charla se relataron muchísimos hechos ilustrativos de este proceso, nuestra intención es reflejar los principales argumentos propuestos. Nos queda a todos los que seguimos trabajando diariamente por la emancipación,  la integración y la autonomía latinoamericana continuar en este camino alejando todo rasgo de sectarismo de nosotros. Ese es hoy nuestro principal desafío para hacer honor a la frase de Simón Bolívar que encabeza estas palabras.”

 
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