En el primer juicio por un caso de gatillo fácil en la provincia de Catamarca, la justicia condenó a 5 años de prisión al policía Omar Vergara (en la foto), que en diciembre de 2015 mató de un disparo en la cabeza a Ariel Fuenzalida de 16 años. Vergara además fue inhabilitado por 10 años para formar parte de la fuerza de seguridad y deberá pagar una indemnización de 350.000 pesos. De todos modos, permanecerá en libertad.
Los jueces de la Cámara Penal Nº 2 de Catamarca, Luis Raúl Guillamondegui, Jorge Álvarez Morales y Rodolfo Bustamante, fallaron de manera unánime condenando al policía por el delito de “homicidio culposo”.
Sin embargo, tanto la querella como la fiscalía habían pedido para el imputado la pena de prisión perpetua, al considerar el hecho como un “homicidio calificado por ser (Vergara) miembro de una fuerza de seguridad”.
Cabe recordar que en diciembre de 2015, a las 5 de la madrugada, el agente persiguió a Fuenzalida de 16 años y a un amigo por un supuesto robo que los jóvenes habrían cometido en la localidad de Andalgalá.
Ariel se escondió debajo de un automóvil donde recibió un tiro en la cabeza de Vergara, quien argumentó que el arma se la había disparado de manera accidental. Esa fue la estrategia de la defensa que los magistrados avalaron con su fallo.
Pocos días después del asesinato de Fuenzalida, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) ya había dado cuenta de este hecho al enumerar los casos de gatillo fácil y violencia policial registrados en el transcurso de las primeras semanas del gobierno de Mauricio Macri: “el 16 de diciembre, en Andagalá, provincia de Catamarca, Ariel Fuenzalida (17) fue asesinado por el policía Ariel Vergara de un escopetazo que impactó en su hombro y cabeza. Según trascendió en los medios locales, el joven se había escondido debajo de un auto, escapando por un supuesto intento de robo a una vivienda, pero en el intento de atraparlo, Vergara disparó con su escopeta, lo hirió de gravedad y le causó la muerte poco antes de que pudiera ser atendido por los médicos del Hospital San Juan Bautista”, afirmaba Correpi en aquel momento.




