“El Estado no tuvo piedad alguna a la hora de reprimirles”

Así lo afirman desde la Comisión de Acompañamiento a las Niñeces de la Recuperación de Guernica a través de un comunicado que reproducimos a continuación. 

La Comisión de Acompañamiento a las Niñeces de la Recuperación de Guernica se fue construyendo a partir de compañerxs de diversas organizaciones y colectivas que trabajan junto a chicxs en distintos barrios; que ponen el cuerpo para compartir  con elles y construir espacios de cuidado, juego, expresión y reflexión. Porque sí, les niñes piensan, hacen, dicen e intervienen en la realidad todo el tiempo. Se preguntan el por qué de las cosas que les rodean y en esas preguntas les adultes intentamos acompañar habilitando espacios de circulación de la palabra, de las emociones, donde la risa, el juego y la imaginación conviven y se potencian.

La noche de la vigilia sostuvimos un espacio de cuidado y descanso para lxs niñxs y jóvenes de la Recuperación. Un lugar puesto a disposición por una de las organizaciones para que recibamos a las niñeces de las familias que no tenían otro lugar donde refugiarse. Activamos el dispositivo de forma rápida, ni bien nos enteramos que el ministerio de la provincia de Bs. As, junto al fiscal y el juez a cargo habían cerrado la mesa de diálogo habilitando las condiciones para un escenario represivo. Como entendíamos que una situación de estas características implicaba serios riesgos para las condiciones psico-físicas de lxs niñxs, comprendimos que lo mejor era poder resguardarlxs de las balas, los palos. Es así que les fuimos buscando de a tandas, durante toda la noche y altas horas de la madrugada y del día siguiente. Para que no tengan que vivir el momento del desalojo. Nos contaron que algunes de sus hermanxs estaban en lo de una abuela o tía. Que se tuvieron que ir de donde vivían. Que les gusta hacer música. Qué películas vieron. Que estaban preocupades por sus mamás y familiares. Por el perrito que quedó en la casa. Algunes pudieron dormir, otres no. Desayunamos y comimos juntxs. Jugamos y nos conocimos.

Hasta hace unos días atrás estxs mismxs niñxs soñaban junto a sus familias con tener un pedazo de tierra dónde vivir, dónde jugar, dónde soñar, dónde construir la vida digna que se les ha negado históricamente. Eran parte de una red comunitaria que con solidaridad y organización garantizaba el acceso a una vivienda, a la alimentación, a la salud, la recreación y a la participación. Todos estos derechos, vigentes en la Convención de Niños, Niñas y Adolescentes y en la 26.060, Ley Nacional de Promoción y Protección de Derechos de niños, Niñas y Adolescentes. Muchxs de estxs niñxs venían de vivir en la calle, de vivir en piecitas pequeñas, hacinadxs junto a sus familiares, venían de vivir situaciones de violencia, de alquileres que ya no se podían pagar, de mudanza tras mudanza, de cambios constantes de escuela, todo ello , en palabras de ellxs mismxs, “porque no podemos comprar una tierra donde vivir”.

El Estado que dice velar por estos derechos o que debiera hacerlo, una vez más, ha sido el encargado de vulnerarlos uno a uno. Comenzando por haberles negado la voz y el derecho a ser oídos, desestimando las presentaciones realizadas ante la justicia donde se exigía el reconocimiento del articulo n° 12 de la Convención, que refiere a que sus voces deben ser tenidas en cuenta en instancias que les involucran, por ejemplo, a la hora de tomar algún tipo de resolución judicial. Ese mismo Estado que desoyó sus voces ordenó que un helicóptero sobrevolara rasante a las 5 am casi todos los días, apuntando a sus casitas, no permitiéndoles el descanso, generando miedo, hostigándoles como si estuvieran en un campo de concentración. Ese mismo Estado, una vez más, no tuvo piedad alguna a la hora de reprimirles, a ellxs, a sus familias, en responder con balas, palos, gases, con incendiar y destruir las casas que con mucho esfuerzo habían podido construir. Así, se derrumbaba una parte de ese sueño construido día tras día, violando sus derechos y anulando sus reclamos.

En declaraciones a la prensa, el ministro de seguridad Sergio Berni dijo que la policía cuidó de los violentos de izquierda a les niñes y los caballos, parece un meme, un chiste de bastante mal gusto, pero no, los elevados niveles de impunidad que manejan hacen posible que este tipo de declaraciones sucedan, livianamente y con la ayuda de algunos medios masivos de desinformación seguramente, alguien lo crea.

El Gobernador Axel Kicilof habla de un operativo exitoso y muy prolijo. Siguiendo los protocolos previstos, sin heridos, en poco tiempo, con algún que otro exceso, que bueno, se justifica por quien tenían enfrente. Gente muy peligrosa, dicen.

Gente peligrosa y organizada que durante meses armó postas de salud con médicos, pediatras, enfermerxs que trabajan voluntariamente y con mucho amor. Que construyó espacios de refugio, ollas populares, que realizó actividades para y con les niñes, copas de leche, apoyo escolar, espacios de juego y contención. Gente muy peligrosa, es evidente.

Aunque en algo han tenido razón y hay que reconocerlo, tenemos motivaciones políticas. Motivaciones que surgen de la rabia que genera la indiferencia ante la desigualdad, que los gobiernos de turno siempre estén del lado de los capitales especulativos, de los dueños de todo, de los históricos amigos del poder que desde epocas inmemoriales despojan a las mayorías y las condenan a vivir en la miseria. Así que sí, nuestra motivación es la exigencia y la lucha por vidas dignas con todxs lxs derechxs para todxs.

Un país donde el 56% de lxs pibxs es pobre, donde 6,2 millones vive en hogares pobres, es un país tremendamente injusto, que nos duele y nos da rabia. El Estado no puede seguir postergando la agenda de las niñeces, seguir postergando la inversión en políticas públicas de calidad, así como tampoco puede seguir desalojándoles, despojándolxs de un techo, dejándoles nuevamente en la calle.

El derecho a la Vivienda es un derecho humano básico, se encuentra dentro de los principales derechos de la Convención, exigimos con urgencia que se atiendan las demandas de todxs lxs niñxs de Guernica y de todxs las recuperaciones que hoy se encuentran nuevamente en la calle y en emergencia habitacional. Seguiremos organizadxs y acompañando a lxs niñxs, jóvenes y familias en su reclamo por Tierra para Vivir. El pueblo se abraza y se cuida a sí mismo; de Berni y de los que estuvieron antes y los que vendrán.

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