La Bodega del Diablo - Abril de 2010 - Año X - Número 99

 

 

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Boletín cultural de la
Red ECO Alternativo

Abril de 2010 - Año X - Número 99

Bodegueros a cargo:
Carlos Carbone y Pablo Marrero


Diseño e imágenes:
Carolina Butron Avalos
ilustracionesperdido.blogspot.com

Bodega número 99
¡Una más y llegamos a la Bodega número 100! 

¡Y lo festejamos como corresponde! 

 

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BOLIVIA

Vivir  Bien y NO mejor

“Vivir Bien es diferente al vivir mejor, que se le relaciona con el capitalismo. Para la nueva doctrina del Estado Plurinacional, vivir mejor se traduce en egoísmo, desinterés por los demás, individualismo y solamente pensar en el lucro. Considera que la doctrina capitalista impulsa la explotación de las personas para la captación de riqueza en pocas manos, mientras que el Vivir Bien apunta a una vida sencilla que mantenga una producción equilibrada”

De los 25 postulados para entender el “Vivir Bien”. Cosmovisión andina.

(El Vivir Bien, el modelo que busca implementar el gobierno de Evo Morales, se puede resumir como el vivir en armonía con la naturaleza algo que retomaría los principios ancestrales de las culturas de la región. Éstas considerarían que el ser humano pasa a un segundo plano frente al medio ambiente).

 

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-Y Vivir Bien, es disfrutar también de la buena poesía boliviana. Por eso hoy les presentamos a dos grandes poetas de Potosí. 


Daniel Medinaceli

Publicaciones: Diario de los suspiros, poemario (2001); Alma de arena, poemario (2001); Biografía de una mirada, poemario (2004); Sistema nervioso del cielo, poemario (2004); Cuentos en “D”, cuentos (2005); Calambres Pendientes, cuentos (2006); Perro Hepático, cuentos (2009). Revista Boliviana de Literatura y otros estragos “A Prueba de Frío” ya con varios números publicados a nivel nacional. 

 

 

Cuando  la  noche  alarga sus arritmias

I

En los callos de un cáliz desmembrado,

Donde la campiña crepita

Chisporroteando su probable descanso,

Supe de ti con tan solo morir dos

Y hasta tres veces.

Supe que estabas enterrada,

Y maldije el no poder satisfacer el vértigo

De no  poder suturarte de labios baldíos,

Maldije el quizás

De las huelgas

Acampanadas y rígidas

Del acodado

Y misterioso pecho mío.

 

II 

Obturado el inciencio de la perturbación,

Te recorrí reconociéndote

Hermosa  y aislada de mil, dos mil y tres mil.

No pude contener

La deidad de recordarte

Bella como humo adelantado y atrasado de luna de raíz triangular.

Y solitario como invaginado sol

Me propuse pensarte

En las alcantarillas del cerebro mío. 

III 

Y pensar… que con algarabía

La noche  jubilabas ante el piojo de tus ojos,

Y pensar… que tus labios entraban

Magnetizados al hinchazón del cielo,

Y pensar… que yo estaba

Enterrándote sin saberme 

IV 

Ella,

Ciertamente ha sido

Atendida por pasajes Sub. 

Y de perfil frente a la ventana,

Un espectro de aspecto secuaz

Escapa a la sensación de un nervio vacío

En la habitación tuerta de mi vida siempre imantada. 


 


La traducción de lo inferior a lo superior 

Las partes rotas

de una infección arrepentida,

presionan con ganas  la luz

con tipos puros hechos de  agua,

mereciendo estas heridas sonámbulas

las llamadas telefónicas de tus tatuajes viscosos. 

El grito tipo fotografía

que tú tiemblas en mi interior,

provoca

cartas a mis ronquidos,

sobresaltando los seres

siete veces “humano”

de los errores  tipo míos. 

El dulce encapuchado

de sufrir

ocho veces corpulento

y siete veces con forma de senos de mujer. 

Flecos de una flaca mitad.

Estreno moribundo de lo nuevo a vivir

Energía propia de un duelo a ser imbécil.

Sopa blindada para afuera del ojo baldío.

Arrepentimiento subterráneo de ver sufrir al arrepentimiento. 

 


Te  sientes como  la mancha adecuada

en la mancha de más adelante 

El gas ronroneaba manco

en la habitación sub. Mediana

de aquella caja menguada

llamada

por incompleto:

“Casa para niveles inolvidables”

El gas maullaba

tuerto de pulcritud,

con dirección

hacia

un eructo cosquilloso

de

aquella tormenta

de miserables venideros.

¡Tú no tienes!

cuerpo para calcular

mi

significado en el universo,

crees que cuando los virus

de

la ida lunar

de este corazón,

tuvieron catalogo

en tu vientre,

tu visita

siquiera dono pasos a las copas de los relojes.

Entiende que yo no puedo tocar los pasos

que construyen

tu cintura en lo alto de aquellos cerros colorados,

entiende que parte por parte

sale mi nombre

inyectado de instantes mutantes,

tan alarmantes

como la alarmada densidad mía. 

Castellano medio y cuarto

para flojear con un solo pie en la preferencia.

Inscríbanme junto al mundo como a un caracol bondadoso

en  jardines plenamente malos…

 

El volumen de un intento suicidado al comer 

Siempre me pregunté

cuál el significado

de una casa

que se opone a la ternura justo en su  cara,

solo para agradar al sol y sus rocas.

Siempre supuse

que esa casa

junto a los padres de sus paredes,

destilaban

desde su imperfecto cansancio

un trigo lunar,

reproducible solo

a la par del lunar

que come junto a mi boca

sesos de recuerdo indomable.

Quizás es mi verdad,

Quizás es mi ropa enjuagada en la vida

Lo que provoca

Que lave mis entrañas con solo barandas,

Y luego las guarde inscritas

Dentro  la silla de la tierra misma

O la biografía de su mirada colocada. 

El volumen interna a la distancia,

Tupiza te llevo en mí, quiéreme… 

 
 


Nelson Van Jaliri

Nace el 26 de julio de 1978, en la ciudad de Potosí (Bolivia).
Ha publicado en distintos órganos de prensa a nivel local y nacional, composiciones literarias y de investigación histórica.
Ha participado como expositor de conferencias, al margen de otros eventos literarios a nivel local como nacional.
Fue uno de los organizadores del XI Festival Internacional de la Cultura realizado el año pasado en la ciudad de Potosí.
Premiado en un concurso colegial de composición poética el año de 1996.Mensión especial en el concurso nacional de poesía RICARDO JAIMES FREYRE, con el poemario "Con Sabor a Chicha", el año de 2004. LIBROS.-Antología Poética :(Poemas,2001); Los Carnavales en Potosí(Folletohistórico,2002);Nada(Poemas,2003); Chiquilladas(poemas para niños,2004).


 


ULA ULA

Una mujer gruesa ingresa

por un aro

semejante a una boca de botella.

 

Es una mujer gruesa

que no ingresa fácilmente.

 

Puesto que modos no faltan

para que ingrese.

 

Aunque le duela tanto

por los borde del aro;

pero ingresa, la mujer gruesa.

 

Pensando que una tarea como aquella

es objeto de una gran cosa.

 


LAS HORAS

Iluminaciones

mentales

que se aproximan

a cada paso

del segundo

multiplicado

por sesenta,

resultando

un minuto

y por sesenta

una hora. 

 

 


SIMPLICIDAD 

Sobre un cartón viejo

me quedaré sentado esperándote,

aunque el tiempo pase

y me muera así sentado. 

 


ESTUPIDEZ

Viendo una revista

observé una estrella tan lejana,

sobre un verde campo

que iluminaba casi poco.

 

Mas el verde no era verde

como se pintaba.

 

Simplemente

el verde campo era amarillo.

 

la estrella lejana

no iluminaba tanto.

 

hasta tal punto que el campo

era el reflejo de tu alma

que no quería verse tanto.

 

Era a veces como el agua

otras veces...

era de un color oscuro,

aunque era amarillo

y no verde.

 

Tan solo se mostraba

de un color a otro

y no te mostrabas

tal como eras.

 

Aunque tu alma

no era la octava maravilla

pero antes que tú te avergonzaras

era mejor que seas "tú"  entre unas comillas

y no el verde con que se mira ahora. 

 
 
Y para finalizar les ofrecemos un Cuento de un amigo mendocino… Porque si es amigo de Carlos Levy y de Emilio Fernández Cordón,  ¡es nuestro amigo!

ESE BAR    
La cita es en ese bar cargado de humo y alcohol. Antes del amanecer y a la hora precisa en que los fantasmas visitan a los noctámbulos. Discépolo sonríe buscando una respuesta, luego de haber cambalachado su tristeza. Habla ahora de amor. Troilo silba mientras lustra su bandoneón. Desde el sitio más oscuro, Macedonio Fernández ejerce su arte, contempla. Borges escribe que no lo une el amor sino el espanto, sin intimidarse ante los integrantes de la secta del cuchillo y el coraje. Carriego alaba el barrio que fue, el que ya no está. Marechal y Cortázar inventan historias. Adán, y un tal Lucas, juegan a la rayuela escapando de la realidad. Soriano ve por el ojo de la patria, y presiente un triste y solitario final. Llega una pareja. Pichuco no titubea y acaricia el fueye. Su melodía invita a ese baile cargado de sensualidad. Desde el escenario, Gardel humilla con su voz. En otras mesas, un desfile variopinto de bataclanas distrae las miradas. Al lado, un grupo de rufianes y tahúres multiplica apuestas, sólo uno redobla... y acierta. Invierte lo ganado en pagar la vuelta, dejándose lo justo para la pieza y la compañía de alguna mina, la que elija. No hay penas. Nadie presta atención a la luna, hasta que Piazzolla la descubre y El Polaco, con esa áspera voz, comenta que va rodando por Callao. Uno de los tahúres, el más loco de todos, divisa a un rufián con las rayas de la camisa marcadas en la piel. “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir”, susurra Expósito en un rincón. Manzi, mirando al sur, dice, a quien quiera oírlo, que Malena cantaba el tango como ninguna. Un chiquilín con cara de angelito llega del boliche de Bachín y regala flores. La pareja ya no baila. “¿Y a ésta quién se la voltea?, grita un parroquiano cualquiera, como buscando pelea. Nadie contesta. Julio Sosa y Rivero entonan a dúo “Yira Yira”, y el eco del estribillo invade el bar. A poco del sol, Borges, guiado por su bastón y sin dejar de imaginar nuevos laberintos, decide marcharse. Tal vez por eso no advierte que, bajo un cuadro de Quinquela, un tal Jacinto Chiclana lo espera para perderse por los arrabales y retornar a Balvanera. Arlt trata de convencer a un farmacéutico, a un astrólogo y a unos cuantos más, que ayuden a Erdorsain. Lo invade una duda: “¿Siete locos? ¿No serán más?”. Las bataclanas, con el maquillaje corrido, comienzan a irse, y con ellas las ilusiones de amor fugaz. A esa altura, los rufianes y tahúres ya han sido estrujados en la mesa de timba. Solamente se escuchan los gemidos del que redobló y de la elegida. Los demás se van esfumando. “Así es la milonga, pibe”, dice el tipo detrás de la barra. De pronto, se apagan las risas, las voces. Las primeras luces del alba ahuyentan a los fantasmas. No queda nadie. Ni siquiera el bar. Ni siquiera yo.

Marcelo Aristeo — Rivadavia — MendozA

 

 
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Comentamos

Araucaria editora

“Un pájaro

se ha comprometido con el cielo”

A.L.P.


…”entre los trazos que dan aire”, existe la poesía de Alberto Luis Ponzo, y su don de escribir. El primer poema del libro que da nombre al título del poemario–dice de su ser “rastreador” y buscador de la Verdad en las verdades de lo cotidiano y lo familiar. Su “inocente vastedad” no sólo cae “sobre el cuerpo” sino sobre todo aquello que vive y no escapa a la mirada observadora del poeta.

“Miradas” es un homenaje a la niñez, a los ojos del asombro y a los libros como seres vivos, con los que el poeta interactúa, “los libros miran mis ojos/o mis ojos recorren el olvido”.

Pasado y presente juegan juntos, intercambiando vivencias a lo largo de todo el poemario. El Tiempo, aparentemente lineal, es tema de investigación profunda, es el momento del arte, el aquí-ahora del acto poético. El Tiempo es un duende recomponiendo sueños. La melancolía, sólo un velo, una pequeña sombra, para que los recuerdos brillen y nazcan en versos frescos y luminosos.

Su palabra no deja de amanecer, de confiar…El futuro es para este poeta “el patio donde jugaré”.

Las vivencias son parte de este más acá. Nada se olvida y “nada es muerte”, como refiere en el poema “¿Cambian los tiempos?

En la Segunda parte del libro: “Lo oscuro, el mundo”, dedicado a Alba, Alberto Luis Ponzo profundiza en el ser. Aquí el poema “Situación” expresa el encuentro íntimo de la vida con la muerte, con los viajes, las ausencias, los sueños, las despedidas.

“soy lo que llamo o perdí” y “para que nada sea sólo mi pertenencia/ me siga a donde voy/ donde ella sabe/ que me hallará/ en la última/palabra.”

El Ser se funde en su decir, de tranparente palabra poética, se funde en el amor a ella, la mujer que ama, y espera siempre en la Palabra.

La mirada abierta y vasta de este poeta sobre las formas y los límites del mundo, rescata la vida, y en el vacío, el amor.

Los diálogos internos y externos con ese “oscuro y oculto , secreto mundo”, no cesan en el nuevo trabajo poético de Alberto. Su libro es su mismo corazón , nada secreto, hablándonos desde la “sangre más pura”, de pura humanidad.

“Amor primero” es un canto a la existencia. Resume la función esencial del poeta cuando nombra convencido del “infinito nacer”, escuchando las señales universales de la vida, el “el amor primero,/ hecho de todos.”


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