La educación PRO Imprimir E-Mail
Tuesday, 25 de December de 2007
Mariano Narodowsky, ministro porteño de educación, hizo pública su intención de sancionar una nueva ley para la educación de la ciudad que prevé, entre otras cosas transferir fondos púbicos para la enseñanza privada.

(Cecilia Rovito – Red Eco) Ciudad de Buenos Aires - El proyecto de ley que está pensando el macrismo profundizaría la diferencia entre una educación para ricos y otra para pobres. Prevé además transferir fondos públicos para la enseñanza privada.
Estas conclusiones se desprenden de la entrevista realizada a Laura Marrone, docente e investigadora, quien considera además que el proyecto, cuya autoría pertenece al legislador de la Coalición Cívica Enrique de Olivera, pretende avanzar en lo que otras administraciones no se habían animado a modificar: el Estatuto Docente.
El objetivo que está implícito en el escrito es imponer la flexibilización laboral, ya presente en el sector privado desde mediados de la década de los ´90, afirma Marrone.
En este sentido, la docente explica que “anuncia la elaboración de un nuevo Estatuto en 30 días a partir de la sanción de la nueva Ley. Además adelanta dos medidas: los concursos para conducción serán por 6 años, y serán reconcursables” .
Además, el documento incorpora una nueva forma de gobierno escolar a través de la incorporación de “Juntas escolares con padres” para de esta manera “quebrar el ‘poder docente’ a través de la pérdida de estabilidad laboral o el sometimiento del salario a formas de productividad o resultados. De este modo pretendería sentar las condiciones para desarrollar la aplicación de su propuesta más ambiciosa: la desregulación del sistema educativo público”, afirma Marrone.
Según la perspectiva de la administración PRO el sistema educativo estatal actual tiene un diseño extremadamente centralizado con la consecuente excesiva burocratización. Para contrarrestar esto, el reciente designado ministro, propone “desregular” el sistema propendiendo a la autogestión escolar transformando a la escuela en un “eje de poder”.
Marrone señala que para llevar adelante esta “desregulación” se han establecido dos líneas estratégica “la autogestión pedagógica y la autogestión financiera”. Así, continúa Marrone “cada escuela podría definir sus perfiles pedagógicos con bastante autonomía de acuerdo a la ‘demanda’ de sus ‘usuarios’ o comunidad de padres”.
Esta utilización de términos mercantiles en el marco del área educativa se completa con la determinación presupuestaria que, según Marrone, estaría establecida por la cantidad de alumnos con lo cual se tendería a la “competencia entre las escuelas por la captación de matrícula”.
Así, la asignación de los recursos destinados al sector público se realizará “en base a esquemas de financiamiento por alumno. Ello significa que las escuelas del sector público se encontrarían compitiendo por la captación de fondos.”
En tanto, se implementaría un “Legajo Único de Alumno que permitiría detectar las necesidades especiales” para que aquellas escuelas con una población escolar pobre accedan a partidas presupuestarias extras. Por lo tanto, se deduce que “la prestación no sería universal sino que habría que probar el nivel económico para lograr más presupuesto”, puntualiza Marrone.
Porque, “no es lo mismo instrumentar planes sociales para reforzar las cuestiones de comedor o provisión de útiles escolares que definir estructuras diferentes de distribución presupuestaria para la educación misma en base a un sistema competitivo”.
Además, el proyecto estipula que las instituciones educativas sean “apadrinadas” con el objetivo de que “funcionen como instrumentos de mejora para las escuelas en peor estado”, es decir, se profundiza el corrimiento de la función del estado en pos del ingreso de empresas, ONGs, fundaciones, etc, que funcionarán como donantes.
Por último, Marrone señala que la ciudad “ostenta una de las cifras más altas del mundo de privatización de la educación: 50% de su matrícula concurre a escuelas privadas o escuelas de discriminación por religión, nacionalidad, sector social o nivel intelectual. El presupuesto del 2008 prevé 500 millones de pesos para subsidiar las escuelas privadas, sin contar los que se derivan directamente del de Acción Social”.

 
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