Kissinger se negó a frenar crímenes del Cóndor Imprimir E-Mail
Wednesday, 14 de April de 2010
Cinco días antes del asesinato en Washington del ex canciller y ex ministro de Defensa de Chile, Orlando Letelier, en 1976, el entonces secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, decidió no advertir contra tales crímenes a las dictaduras del cono sur americano.
(Jim Lobe - IPS) EEUU- La información se desprende de documentos desclasificados este sábado por el independiente Archivo de Seguridad Nacional, con sede en Washington.
Letelier, quien ejerció sus cargos en el gobierno democrático de Salvador Allende (1970-1973), sufrió un atentando con explosivos el 21 de septiembre de 1976, orquestado por agentes de la condor.jpgdictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Kissinger revocó el 16 de septiembre de 1976 la orden que había dado un mes antes a los embajadores de este país en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay de que advirtieran a los regímenes militares de la región de no cometer una "serie de asesinatos internacionales", según el cable desclasificado por el Archivo de Seguridad Nacional.
Los documentos se pueden consultar en el sitio de Internet de la organización sin fines de lucro, fundada en 1985 con apoyo de fundaciones privadas.
La orden redactada el 18 de agosto y despachada el 23 de ese mes a los embajadores obedeció a "la profunda preocupación" de Washington por información que había recibido sobre los "planes de asesinar a subversivos, políticos y destacadas figuras dentro de las fronteras nacionales de los países del cono sur americano como en el exterior".
Pero luego, Kissinger da marcha atrás y ordena "no llevar a cabo más acciones en relación con ese asunto", según el cable del 16 de septiembre de 1976, enviado por su oficina de Zambia, donde se encontraba entonces, a su secretario adjunto para asuntos interamericanos, Harry Shlaudeman.
El "asunto" era la orden enviada en nombre de Kissinger a los embajadores de EEUU el 23 de agosto del mismo año para que advirtieran a las máximas autoridades de esos países de que con esos crímenes "crearían un grave problema político y moral".
Los planes secretos formaban parte del llamado Plan Cóndor, la coordinación represiva de las dictaduras de la región en las décadas del 70 y 80, y del que EEUU estaba al tanto.
De hecho, por entonces la eliminación de opositores era algo más que planes. En Buenos Aires ya habían sido asesinados el ex ministro del Interior y de Defensa de Chile, Carlos Prats, los legisladores opositores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz y el ex presidente de Bolivia, Juan José Torres.condor1.jpg
El embajador de EEUU en Montevideo, Ernest Siracusa, se mostró reacio a efectuar esa advertencia a la dictadura uruguaya y alegó que su vida podía correr peligro.
Entonces Shlaudeman envió un memorando a Kissinger el 30 de agosto sugiriendo cómo instruir a Siracusa, en el que afirmaba que la orden inicial era para "prevenir una serie de asesinatos que podían dañar la reputación y el estatus internacional de los países involucrados".
El cable del 16 de septiembre llena un vacío en la sucesión de hechos que llevaron al homicidio cinco días después de Letelier y de su asistente, Ronni Karpen Moffitt, cuando se dirigían a su trabajo en el Instituto de Estudios Políticos, a menos de dos kilómetros de la Casa Blanca.
Hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York y Washington, el ataque con coche bomba sufrido por Letelier había sido el mayor acto terrorista perpetrado en la capital de EEUU.
El documento desclasificado pone fin a la controversia generada por una orden dada por Shlaudeman a su segundo, William Luers, el 20 de septiembre de 1976 de que "instruyera a los embajadores de la región a no tomar más medidas" respecto de la disposición del 18 de agosto, porque "en las últimas semanas no hubo información que indique la intención de activar el Plan Cóndor".
Los documentos del 18 de agosto y del 20 de septiembre ya habían sido desclasificados por el Archivo de Seguridad Nacional en otra oportunidad.
"El cable del 16 de septiembre es la pieza que faltaba en el histórico rompecabezas sobre el papel desempeñado por Kissinger, y el no desempeñado por el gobierno de Estados Unidos, tras enterarse de las conspiraciones del Plan Cóndor", señaló Peter Kornbluh, especialista en asuntos de Chile de esa organización.
"Sabemos lo que pasó: el Departamento de Estado (cancillería) trató en forma oportuna de frustrar los ‘Asesinatos Inc.’ en el cono sur, y Kissinger, sin explicaciones, lo suspendió", remarcó.
Kissinger nunca se refirió a su participación en esos hechos, pero sus defensores insisten en que no tuvo nada que ver con el cable enviado por Shlaudeman el 20 de septiembre que rectifica la orden del 18 de agosto.
Pero el último documento desclasificado, enviado por Kissinger desde Lusaka, deja claro que Shlaudeman actuó en nombre de su jefe.
"La contraorden de Kissinger impidió una protesta diplomática que pudo haber evitado un atentado terrorista en Washington", señaló Kornbluh, autor de "The Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability" ("Archivo Pinochet: un expediente desclasificado sobre atrocidad y responsabilidad").
 
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