Despidos en Arcor: la patronal no acata la conciliación Imprimir E-Mail
Thursday, 10 de June de 2010
La empresa desconoció la conciliación obligatoria que intimaba a reincorporar a los 6 trabajadores despedidos. El Sindicato de la Alimentación continúa con su política de “hacer la plancha”.
La empresa Arcor, epicentro de la enorme huelga de la alimentación que culminó en el aumento salarial de 35%, continúa con su política de persecución, no acatando la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo a raíz de los despidos de 6 obreros que tuvieron una activa participación en las medidas de fuerza que se realizaron en la planta de Lía-Bagley, radicada en la ciudad de Córdoba.
La empresa continúa impidiendo que los despedidos ingresen a la fábrica, a quienes tampoco abonó la quincena salarial. Los trabajadores denuncian que la persecución al interior de la planta va en aumento, así como los intentos divisionistas de aumentar el sueldo a algunos trabajadores y que el Sindicato de la Alimentación (STIA) continúa de brazos cruzados. Por su parte, la patronal declaró al diario La Voz del Interior que la decisión de “no reincorporar a los trabajadores es irreversible y apunta a preservar ‘la paz social’ dentro de Bagley”.
Al conocerse los despidos, la conducción del STIA amenazó con realizar medidas de fuerza si los trabajadores no eran reincorporados, pero nada de eso ocurrió. Mientras tanto, la empresa sigue amenazando con descontar los días de paro –algo que ya ocurrió con las huelgas de abril y mayo-, ante la inacción del gremio. El STIA continúa sosteniendo la necesidad de agotar todas las vías legales para lograr la reincoporación de los despedidos, antes de realizar medidas de lucha contundentes. El STIA tampoco reclamó el pago de los días descontados, algo que repercutió duramente en los bolsillos de los trabajadores, hecho que lleva a estos a realizar con la empresa acuerdos desesperados de retiros voluntarios.
En las puertas de la fábrica continúan realizándose asambleas por turnos, y muchos de los trabajadores han votado sostener el trabajo a reglamento (al 50%), pero los embates patronales son difíciles de afrontar, sobretodo si cuentan con la anuencia de la burocracia.
Claramente, el Sindicato de la Alimentación coincide con la patronal en sus objetivos: aplastar al activismo antiburocrático que llevó adelante las medidas de fuerza que paralizaron la planta de Lía-Bagley y un gran número de fábricas alimenticias en todo el país. De hecho, trabajadores de la planta de Colonia Caroya (perteneciente al grupo Arcor) denuncian que luego del aumento de 35% se han intensificado los ritmos de producción, mediante lo cual la patronal buscaría amortizar la suba salarial.
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