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Sunday, 15 de May de 2011
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Sentencia  Cromañón: una justicia de clase

Mayo 2011 - Ciudad de Buenos Aires - Argentina 

 

 

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foto:  Nicolas Pousthomis - SUB

El pasado 2 de mayo se dio a conocer el fallo por la Masacre de Cromañón, boliche bailable donde murieron 194 jóvenes en un recital del grupo Callejeros, en el incendio del 30 de diciembre de 2004.

 


El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 24 condenó a Omar Chabán, gerenciador del lugar, a 8 años de prisión. Los mismos jueces, Marcelo Alvero, Raúl Llanos y María Cecilia Maiza, le habían dado 20 años de cárcel en agosto de 2009 cuando se hizo el juicio oral.
Raúl Villarreal (mano derecha de Chabán) fue condenado a 6 años de prisión, lo mismo que el ex subcomisario Carlos Rubén Díaz, que cobró las coimas que le pagaban las autoridades del boliche.

Al cantante de Callejeros, Patricio Santos Fontanet, que había sido absuelto en el juicio oral, le dieron 5 años de cárcel al igual que al mánager del grupo, Diego Argañaraz. Condenaron al baterista Eduardo Vázquez, a 4 años de prisión.

Además, fijaron 4 años de cárcel para Fabiana Fiszbin, 3 años y 9 meses para Gustavo Torres y 3 años y medio para Ana María Fernández, todos ellos ex funcionarios del Gobierno porteño que habían sido condenados a penas de prisión en suspenso.

Por último, los jueces fijaron penas de prisión en suspenso para el resto de los integrantes de Callejeros: Juan Alberto Carbone (3 años), Christian Torrejón (3 años), Maximiliano Djerfy (2 años y medio), Elio Delgado (2 años y medio) y Daniel Cardell (2 años).
Gonzalo Sanz Cerbino, licenciado en Historia,  es autor del libro recientemente publicado,  “Culpable. República Cromañón”. 

En esta entrevista realizada por Fabiana Arencibia y Sergio Lucarini en el programa Al Oeste en FM En Tránsito (Castelar-Buenos Aires), el autor nos cuenta cómo reconstruyó la historia de esa masacre, las responsabilidades políticas en la misma, el papel de la justicia y su sensación luego de la sentencia.

 

Fabiana Arencibia: En tu libro, hablás de una injusta condena a los músicos, cuestionás de alguna manera que se haya penado a funcionarios de menor nivel, y  traés nuevamente la responsabilidad, según pruebas, a Anibal Ibarra, que era jefe de Gobierno en ese momento. Hablás también de la burguesía bolichera y una justicia de clase. Rescatamos estos elementos como esenciales, para poner en marco esta charla y que nos empieces a contar porqué en principio, escribiste este libro.

GSC: Bueno, empiezo por lo último…Porqué escribí este libro. Yo soy investigador de un centro de estudios que también es parte de “Razón y Revolución”, de esta editorial que sacó finalmente el libro; soy docente universitario, de secundarios y, a su vez, investigador en historia. Soy Licenciado en Historia, y mi licenciatura de historia la hice con lo que es el primer trabajo que después se convirtió en este libro sobre Cromañón.
Empecé hace 6 años ya, al poco tiempo de Cromañón. Como militante del Razón y Revolución, al haber participado de las marchas, y haber participado de la creación del movimiento Cromañón, detectamos que había algo que faltaba. Faltaban argumentos para poder discutir ciertas impresiones que nos parecían equivocadas de lo sucedido en Cromañón. Equivocadas e intencionadas.
En ese momento la prensa hablaba de una tragedia, lo cual aludía a la ausencia de responsabilidad, de un suceso fortuito, no aparecían las pruebas, no aparecían los elementos para incriminar a Ibarra, la prensa buscaba en Callejeros, en los músicos, un chivo expiatorio, y también, en parte en Chabán, aunque Chabán es un chivo expiatorio con mucha culpa, y en ese sentido dijimos: “Bueno, acá falta un trabajo serio que pueda discutir todo esto con pruebas, con elementos probatorios”. Entonces empezamos una investigación.
Debería haber durado poco, eso era lo que pensábamos en ese momento, quizá un año, año y medio de investigación; y bueno, se fue estirando era un caso con muchas aristas, con muchísimas pruebas. Sólo la causa judicial tenía casi cinco mil cuerpos de actuado, lo cual era una cantidad de papel impresionante, y eso fue estirando un poco la cosa.
También el tema de que apareciera el juicio oral y todo eso fue como  estirando, y en cinco años tuvimos listo este libro que intenta discutir eso que nosotros planteábamos al principio. Discutir con estas explicaciones intencionadas que hablaban de una tragedia, que oculta las responsabilidades políticas, en particular de Ibarra, que no aprecian bien la responsabilidad de Callejeros.
Y acá aparece todo esto que vos mencionabas a lo último, que está en el último artículo que escribí sobre el fallo del Tribunal de Casación, que la justicia es una justicia de clase y que por lo tanto, en un hecho como el de Cromañón, en el cual la principal responsabilidad no es ni siquiera de Chabán o de Ibarra, sino que la principal responsabilidad es el funcionamiento de un sistema social, el sistema capitalista en el cual los empresarios por maximizar su ganancia desinvierten en todo lo que es seguridad y ponen en peligro la vida de quienes utilizan sus servicios, quienes trabajan para ellos. Me parece que esta justicia no puede dar respuesta al caso Cromañón y eso queda demostrado finalmente con las condenas que se imponen.

Sergio Lucarini: Las condenas que se imponen ¿qué gusto te dejan, después de la revisión?

GSC: Lo primero que salta a la vista para mí, que he trabajado mucho con la causa, que he estado muy cerca de los padres, de los familiares, que he marchado pidiendo justicia para el caso Cromañón, es que la condena al responsable directo, como lo acepta el propio tribunal, de la muerte de 194 personas, Omar Chabán, de ocho años de prisión, me parece poco en relación a responsabilidad y en relación a otras condenas. La otra vez escuchaba a Mario Wainfeld, un periodista que escribe en “Página 12” y en algunos medios cercanos al oficialismo, que decía que uno tiende a evaluar como que 8 años de cárcel es una pavada y que no es tan así.
Obviamente pasar 8 años en la cárcel no es fácil. Ahora, si uno lo compara, uno tiene que actuar por comparación con otro tipo de condenas. Ocho años de cárcel es lo que le pueden dar a cualquier “pibe chorro” simplemente por robo que no es seguido de muerte, o sea, robo con algún agravante, con alguna cosa más que le ponen y lo condenan; y acá tenemos al responsable de 194 muertes, una persona que sabía el riesgo que estaba tomando y el riesgo que estaba causando, que lo hizo conscientemente, que no es un loco, que no es un demente, sino que es una persona que estaba en su sano juicio, que sabía lo que hacía y así y todo decidió poner en riesgo la vida de estas personas para aumentar sus ganancias. Un empresario con 20 ó 30 años en el medio, me parece que ocho años es poco. Esa es la primera sensación.
Después tenemos el caso de los músicos. En el caso de los músicos me parece que es injusta porque lo que yo señalo en el libro, es que hay una responsabilidad moral de los músicos, una responsabilidad para con sus fans por no haberse preocupado más por el lugar al que los estaban llevando, pero no hay una responsabilidad material y en ese caso penal, porque los músicos no eran responsables por un local que no les pertenecía.
Al ser una banda que recién estaba comenzando, que estaba en ascenso, no tenían posibilidades de imponer sus condiciones al dueño del local, no eran coorganizadores del show, como dictamina el tribunal. La única forma de condenarlos era decir que son coorganizadores del show. Una banda que decide el arte de sus entradas y decide cómo decorar el lugar, no es coorganizadora de un show. Ahí el único organizador fue Chabán y los Callejeros, sí le van a poner su estilo, su onda, pero de todos los elementos que hay no se demuestra que sean coorganizadores del show. Ninguna banda es coorganizadora de un show, salvo algunas.
Yo separo en el libro a las bandas según su convocatoria. Hay bandas chicas que recién empiezan, hay bandas medianas que están ascendiendo y bandas grandes. Una banda grande maneja una cantidad de público, se han profesionalizado en su función, no son gente que trabaja de otra cosa y sale a tocar los sábados, tienen empleados, y a su vez, tienen un poder de convocatoria que les permite imponer sus condiciones. Callejeros todavía no era eso. 

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FA: Una pregunta para conocer un poquito más del contenido de tu libro. En él, pasas de alguna manera revista por casos previos dentro de lo que es el circuito de los boliches. Como si lo de Cromañón se viniera anunciando, y en la última nota decís que hay una cantidad de pruebas contra Ibarra, en cuanto a que desmanteló a un cuerpo de inspectores, le sacó recursos con lo cual no tenían los elementos suficientes, aparte de la propia corrupción que se provoca en uno de los comisarios, que en connivencia con Chabán dejó por fuera todos los reglamentos y las ordenanzas para poder hacer ese recital. ¿Haces una pasada por otros boliches como muestra de lo que se venía?

GSC: Claro, ahí está la última pata de por qué me parece injusto el fallo, que solamente se haya condenado a funcionarios por una responsabilidad menor directa sobre Cromañón, y no se haya avanzado nunca sobre la responsabilidad del ex jefe de Gobierno,  me parece que es una de las muestras más palpables de que esta justicia no podía juzgar correctamente el caso Cromañón. Como bien vos decís, hay una innumerable cantidad de pruebas que apuntaban a Ibarra y por las que, por lo menos Ibarra tendría que haber dado explicaciones ante la justicia, que tienen que ver con, en primer lugar,  con el vaciamiento de un cuerpo de inspectores.
La llegada de Ibarra hace que se cambie el sistema de inspecciones, que se cambie lo que era la vieja dirección general de inspecciones por lo que se convirtió en la U.P.I. (Unidad Polivalente de Inspecciones), que básicamente fue un cambio que consistió en echar a todos los inspectores previos, sospechados de corruptos, con casos de corrupción, etc., pero en lugar de reemplazarlos -eran 300 inspectores- por un cuerpo equivalente en capacidad operativa, se lo reemplaza por aproximadamente entre veinte y treinta inspectores, que fueron aumentando en el tiempo.
Todo esto sucedió a fines de 2003, fueron aumentando en el tiempo pero para la época de Cromañón eran apenas 150, o sea la mitad.
Un año y medio después de este cambio de Ibarra, eran la mitad de los inspectores que eran antes de Cromañón. Inspectores que a su vez, no tenía la capacidad de decidir si clausurar o no, a diferencia de los anteriores, porque tenían un pequeño grupo de directores, muy cercanos a Ibarra y a Vilma Ibarra, ahí esta la otra clave del caso Cromañón, que decidían discrecionalmente cuando clausurar, cuando no clausurar, cuando labrar multas…
Hay un sistema de corrupción que no se termina, hay denuncias de que se cobraban coimas, tanto antes de esta reforma como después, siempre durante el gobierno de Ibarra, y yo creo que lo más importante, y que habla de la responsabilidad de Ibarra, es que hay una innumerable cantidad de avisos para que el jefe de Gobierno tome alguna medida respecto específicamente a los boliches bailables.
Hay denuncias de Defensoría, hay denuncias de la Justicia, hay denuncias de la legislatura porteña que decían: “Ojo porque los boliches bailables están en una situación que ponen en riesgo la vida de las personas”. Y decían lo mismo que sucedió en Cromañón. Que se excedía la capacidad de los boliches, se metía mas gente de la que podían soportar, las puertas y los medios de salida no estaban en condiciones, en algunos casos estaban clausurados, había materiales inflamables, había peligro de incendio, y todo esto lo recibió Ibarra. Son más o menos unos treinta ó cuarenta avisos desde AFICHES, una asociación civil, que meses antes de Cromañón e incluso el mismo día de Cromañón, aficha a la ciudad de Buenos Aires diciendo se va a repetir un nuevo kheyvis. Hasta en la Defensoría porteña, hay un defensor, el defensor adjunto Atilio Alimena, diciéndole al propio Ibarra: “Ojo con los boliches, va a pasar algo”…

SL: Dos cuestiones que siempre quedaron haciendo ruido y es, si no se investigó o no se profundizó la investigación sobre las responsabilidades sobre los bomberos y de la policía federal, porque nunca se subió en las responsabilidades que le cabrían al ministro del Interior y al presidente. Ésta es una pregunta, y la otra, vos recordaras que tiempo después de Cromañón sucedió un hecho que tiene en común que murió gente quemada y es lo que sucedió en el Penal de Magdalena, y así ni siquiera hubo un pedido de informes para quien entonces era el gobernador. Terminaron pagando dos giles de servicio penitenciario de la provincia de Buenos Aires. Digo, porque es el mismo caso, pero porque eran delincuentes -en algunos casos con condenas y en otros, lamentablemente, sólo encausados-, terminaron perdiendo la vida 33 personas, y no hubo el reclamo de Cromañón.

GSC: Claro, sí. Y sin ir más lejos, retomando esto último, esta hace pocos días, dos días después de la sentencia de Cromañón, se terminó conociendo el fallo del juicio de LAPA, un caso muy similar, en donde una empresa para ahorrar costos en seguridad y maximizar su ganancia, termina haciendo que un avión se estrelle en Aeroparque, caso muy bien denunciado por Enrique Piñeyro en sus dos películas sobre el tema de la aviación, y ahí también pasa lo mismo, se condena a funcionarios menores y los de mayor responsabilidad, no responden. Y es una lógica con la que actúa la Justicia.
La Justicia va a buscar responsabilidad directa, o sea, al que dio la orden, el que estuvo ahí, el que tiene que controlar, pero no avanza más allá en ver que hay algo sistémico y que hay responsabilidades políticas más generales. Con el caso de Magdalena también es muy claro, y en ese sentido el caso Cromañón marca una diferencia con Kheyvis, con LAPA, con Magdalena, y con tantos otros (podríamos hacer una lista muy larga), que es que la movilización de los padres, la organización en grupo, la protesta, hace que se pueda avanzar un poco más allá.
Como decía José Iglesias, uno de los abogados de la causa y padre de un chico fallecido en Cromañon, el caso, más allá de todas las limitaciones y de que uno no esté de acuerdo, siente un precedente que es que se condenó a dos funcionarios públicos, aunque de responsabilidad menor y aunque no se avanzó sobre Ibarra y con todos los límites que uno quiera, pero hubo un avance en ese sentido con respecto a otros casos, y esto tiene que ver claramente con la movilización. En este país la justicia actúa por presión. Sin la movilización de los padres, hubiera pasado lo mismo que en Kheyvis.
Vos decías recién que no se había avanzado con el caso Magdalena sobre el gobernador, etc. En kheyvis pasó lo mismo, ni siquiera el intendente de Vicente López tuvo que responder por el caso. Se condenó a dos ó tres inspectores, a los dueños del boliche, y punto.
Y después yendo a la otra pregunta que me hacías sobre el tema de policía y bomberos, acá también vemos una responsabilidad muy clara. Hubo algunas condenas, está el caso de la condena al subcomisario, que se conoció en estos días; a su vez, hay un juicio previo por el tema de bomberos, se los ha condenado por cohecho y asociación ilícita, había dos asociaciones ilícitas muy claras en bomberos y policía.
Lo de la policía se demostró a lo largo de toda la causa Cromañón, que actuaba avisando a los boliches que estaban en infracción, desde las comisarías de las zonas donde estaban los boliches, antes de que viniera una inspección. De las pocas inspecciones que caían, la policía les avisaba, esta bastante claro por los testimonios, aunque no se ha profundizado en eso, o sea, no se ha avanzado en una investigación más general sobre el tema de la policía y los boliches. Sí se condenó este día porque se probó, los testigos vieron como cobraba coimas de Chabán. Y una pequeña cosita sobre lo de los bomberos: es muy gracioso porque son las únicas personas en el mundo que cobra coimas y lo anota, tenían todo anotado en carpetas, qué cobraban, qué no cobraban, los bomberos eran los que habilitaban los boliches para que les den el certificado contra incendio.

SL-Bueno, aquí en la zona, algunos políticos cobran coimas con cheques y las depositan en sus cuentas….

GSC: Sí, pero estos lo anotaban. Es muy gracioso porque encontraron las carpetas que decían a cada boliche qué les cobraban. Les hacían las refacciones para que eso pudiera pasar el certificado contra incendios, y después, los mismos que hacían las refacciones, eran los que le daban el certificado, es muy gracioso. Y ahí hubo un juicio pero también, condenas muy chicas, cuatro años.

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FA: ¿Dónde se puede pedir “Culpable. República Cromañón”, dónde se puede encontrar este libro para quienes quieran comprarlo?

GSC: El libro está distribuido en todas las librerías del país, a través de Prometeo, sino lo ven en una librería, pídanlo porque los libreros se lo llevan, lo consiguen. Después a su vez, Razón y Revolución tiene una librería en el Barrio de Flores, Condarco 90, se llama “Barrilete libros”, la pueden buscar así en Google, y después pueden buscar por nuestra página web: www.razónyrevolución.org, mandar un mail, y ahí pueden contactarse con nosotros, pedir ese libro ó cualquier otro.

 
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