"Conexión húngara": ultraderecha internacional opera en Bolivia
Thursday, 23 de April de 2009
La ultraderecha internacional se infiltró en Bolivia por conducto del boliviano-húngaro-croata Eduardo Rózsa Flores, jefe de la milicia extranjera que combatió en la guerra secesionista de Croacia y que ingresó al país andino una célula de 17 mercenarios reclutados en Hungría.

(Coco Cuba – ABI) Bolivia - Rózsa Flores, articulador de un grupo de terroristas internacionales y abatido el jueves último por la Policía boliviana, desveló que su misión en Bolivia era promover, por la vía armada, la secesión de Santa Cruz y la constitución de un nuevo Estado, durante una entrevista concedida en octubre último a un periodista croata, Andras Kepes, en la que también confirmó la existencia de organizadores y financiadores locales del movimiento separatista.
"Pasaré de Brasil a Bolivia y comenzaré a organizar una milicia, basada en la decisión de Santa Cruz" de obtener una autonomía de corte federalista, sostuvo en la entrevista que circula en la internet
Una vez encendido el foco secesionista y constituidos grupos armados en Santa Cruz, "entonces declararemos hacia afuera la independencia (de esa región boliviana) y crearemos un nuevo país",  admitió durante la entrevista, cuyos fragmentos pasaron las televisoras Unitel y PAT.
Reveló que su misión recibía el financiamiento de grupos específicos en Bolivia.
"Los organizadores proveerán el financiamiento y las armas, las mismas que se obtendrán al margen de la ley. Probablemente desde Brasil, porque en Bolivia el comercio de armas no es legal", agregó.
Rózsa Flores fue abatido por la Policía boliviana el jueves pasado en un hotel de Santa Cruz junto al irlandés Dwyer Michel Martin y al rumano Magyarosi Arpak.
Tras los choques armados, la policía aprehendió a otros integrantes de la banda, el boliviano Mario Tadik (o Fardig) y el húngaro Iedad Tóasó, encarcelados estos últimos en La Paz.
Las pericias de policía desatadas el jueves último en Santa Cruz condujeron a un depósito de la Cooperativa de Teléfonos de Santa Cruz (Cotas, privada) en el campo de la Feria de Exposición Santa Cruz (Fexpo), que organiza la privada Cámara Agropecuaria, de Industrias y Comercio (Cainco), donde se halló un arsenal que las autoridades bolivianas suponen iba a ser utilizado para perpetrar diversos atentados terroristas en el país, sumido en una ambiente electoral a ocho meses de los comicios generales en el país.
La operación antiterrorista, por parte de un cuerpo de élite de la Policía de Bolivia, se registró horas después que desconocidos explosionaran un artefacto en las puertas de la residencia del cardenal boliviano Julio Terrazas, sin causar más que daños materiales.
Los vínculos establecidos por Rózsa Flores se extendieron, por otro lado,  a la ultraderecha argentina, según un reportaje de Página 12 que puso en escena el nombre de un tal Jorge Mones Ruiz, un seguidor del militar Aldo Rico, que se alzó contra el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín en 1987.
De acuerdo con la periodista Nora Veira, de Página 12, Mones Ruiz se habría reunido los primeros días de este mes en Santa Cruz con Rózsa Flores.
Mones Ruiz oficia como delegado argentino en UnaAmérica, una organización de ultraderecha que pretende ser la contracara de Unasur, en una cruzada por denunciar a los gobiernos izquierdistas de América Latina, que recluta fieles y financiamiento en la derecha de Colombia.
Mones Ruiz estuvo destinado como oficial de inteligencia del Ejército argentino en Bolivia durante un tramo de la última dictadura, a mediados de los ‘80 y suele jactarse del conocimiento de sus camaradas y ex camaradas bolivianos.
De acuerdo con el analista boliviano, Marcos Domic, se trata de la "conexión ústachas", fascistas croatas, vinculada con la derecha fascistizada de Santa Cruz.
"Un punto de principio, en el análisis, es que la vinculación no es entre croatas y descendientes de croatas, sino entre fascistas de origen croata con otros fascistas que de alguna manera se vincularon con Croacia post yugoslava. Es decir se trata de vinculaciones ante todo políticas. Se conectaron fascistas con fascistas. No importa dónde hubieran nacido, qué idiomas hablaban, cuál era el color de su cabello o qué religión profesaban", escribió Domic.