Chile: el hambre, la otra pandemia

El aumento sostenido de los precios de la canasta básica es una preocupación permanente de cada familia. Los productos más golpeados con la inflación son el pan, cereales y legumbres. Estos hechos no solo están dando cuenta de la realidad económica del país, sino también de la problemática que se ha instalado sobre la crisis alimentaria que amenaza a todo el mundo. Un tema que también fue abordado en la reciente Cumbre de las Américas.

En julio de 2020, cuatro agencias de las Naciones Unidas, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (WFP), y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), lanzaron el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”.

Según el documento, en América Latina y el Caribe es donde más rápido se está incrementando la inseguridad alimentaria. 47,7 millones de personas en la región padecen hambre y en Chile, casi tres millones de personas no tienen acceso regular a alimentos suficientemente nutritivos. El informe señala que en Chile un 15,6% del país (2,9 millones de personas) tiene algún tipo de inseguridad alimentaria (moderada o severa) y que actualmente un 3,8% de la población (700 mil personas) padece inseguridad alimentaria severa.

Desde el mundo campesino, la respuesta a esta creciente crisis alimentaria es clara: “Menos pinos, más trigo”. Así lo plantea el presidente de la Confederación Nacional Sindical Campesina del Agro y Pueblos Originarios Ranquil, Osvaldo Zúñiga, quien sostiene que las crisis se construyen, no aparecen de un día para otro. “Se van generando condiciones para ello y en esto nosotros podemos decir ´menos pinos y más trigos´. El decreto 701 fomentó la plantación de pino y eucaliptus desde el año 1974 y se destinaron gran cantidad de suelos que eran trigueros y cerealeros a este tipo de monocultivos, lo que permitió una enorme concentración de la tierra”, destaca el dirigente campesino.

Zúñiga dijo que de esta manera “se dejó de cultivar los cultivos básicos de alimentos en nuestro país con las consecuencias que hoy día arribamos. No se quiso escuchar nuestras propuestas que venimos planteando hace más de 25 años y que es el principio de la soberanía alimentaria. Planteamos que esa soberanía tenía que venir acompañada de la ecología para sacar a la agricultura familiar de la dependencia de los insumos de las grandes trasnacionales”.

Fuente: Osciel Moya Plaza - Radio UChile

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