Red Eco Alternativo ***

Atentado en Ankara, terror de Estado

Cada hora que pasa el balance se hace más duro. En el momento de escribir estas líneas se trata de cerca de 100 muertos y de unos 300 heridos. En cualquier caso, el atentado de Ankara es una carnicería espantosa que ha tenido por objetivo a militantes de izquierdas y/o kurdos, sindicalistas, defensores de derechos humanos reunidos para celebrar un mitin por el Trabajo, la Democracia y la Paz.

(Emre Öngün – Ensemble) Turquía - Este mitin iba a ser un inmenso éxito, los organizadores estaban seguros de su carácter extremadamente masivo. Venían manifestantes de toda Turquía convocados por organizaciones políticas, sindicales, asociativas, cámaras profesionales... para decir no a la política de guerra y represiva de Erdogan. Evidentemente, el principal actor político de este mitin debía ser el HDP (Partido Democrático de los Pueblos, que reúne al movimiento de liberación kurdo, a corrientes marxistas y a demócratas) reagrupando a su alrededor a toda la oposición consecuente y realmente existente en Turquía.
Pero el poder no quería que se produjera ese paisaje, una marea humana venida de los cuatro puntos del país que denunciaba los municipios kurdos en Estado de sitio y los asesinatos del Estado perpetrados en ellos, los pogromos organizados en las ciudades por los fascistas, la represión permanente. El poder ha actuado como sabe hacerlo, como lo hizo ya en Suruç donde fueron asesinados 33 revolucionarios: con una bomba. Este atentado no será reivindicado pero como está escrito en la pancarta de cabeza que ha reagrupado a decenas de miles de personas este anochecer en Estambul, "Conocemos a los culpables". Es decir, una dirección del Estado de carácter mafioso, de matones a sueldo, dispuesta a todo para mantener su posición.
El atentado de Ankara está en línea con el terror de Estado de estas últimas semanas... justo cuando se perfilan las elecciones del 1 de noviembre en las que parece que el HDP va a mantenerse a pesar de la represión feroz del Estado y del cierre de medios de comunicación de la oposición.
Se trata de un atentado en el corazón de la capital de un país cuyos servicios secretos (los MIT) se presentan como muy eficaces, contra un mitin al que, por supuesto, la policía no había garantizado ni la menor protección y sobre el que la información es censurada por el gobierno.
La mano del "Estado profundo" (dicho de otra forma, matones a sueldo) ha podido tomar formas directas o indirectas. La forma del atentado no es indiferente desde este punto de vista. Si se trata de un atentado suicida (como en Suruç), esto indicaría más bien una "pakistanización" de Turquía con servicios secretos que cohabitan con grupos reaccionarios ultrarradicales y violentos dirigidos contra los kurdos (principal oposición a Daesh en Siria) y sus aliados en Turquía. Un atentado suicida significaría que el poder utiliza este tipo de grupos para reprimir a la oposición social cuando el ejército y la policía no bastan.
En el mitin improvisado en la Plaza de la República, en París, este 10 de octubre de 2015, Osman Baydemir, antiguo alcalde de Diyarbakir/Amed, actualmente diputado e importante figura del HDP ha dicho que si las masacres precedentes hubieran sido esclarecidas, la de hoy habría sido evitada. Esto es justo y podemos añadir: si la reacción internacional tras las precedentes masacres hubiera estado a la altura, el atentado de Ankara habría podido ser evitado.
Recordemos que el pasado 27 de julio, tras el atentado de Suruç, en el que habían sido asesinados 33 militantes de izquierdas, la página web del Eliseo daba cuenta de una discusión telefónica entre Hollande y Erdogan en estos términos:
Hoy está claro que el régimen de Erdogan es uno de los principales obstáculos para la paz en Próximo Oriente, que prosigue la tradición estatal de opresión de los kurdos y que, para ello, ha abierto sus brazos a Daesh, que reprime toda movilización social y democrática.
Nota completa: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204412

 
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