19 años de la masacre de 2001: un nuevo grito por justicia

En la mañana de este lunes se realizó, frente a Tribunales Provinciales, el histórico acto en pedido de justicia por las 39 personas asesinadas en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. Por ACTA-CTA.

La CTAA Rosario dijo presente en las distintas actividades que realizaron familiares nucleadas y nucleados en la Asamblea 19 y 20.

Tras recordar a Claudio ‘Pocho’ Lepratti, militante social asesinado en su lugar de trabajo por el policía Esteban Velázquez, e integrante de la Central de Trabajadores de la Argentina y del del gremio ATE, el secretario General de la CTAA local, Gustavo Terés afirmó: “Seguimos realizando como hace 19 años ininterrumpidos este ritual, que es un reclamo firme y digno por el fin de la impunidad de esta provincia. Pero a la vez reivindicando la rebelión popular del 2001”.

“Continuamos denunciando la responsabilidad del principal culpable político de la masacre de 2001, que fue el gobernador Carlos Reutemann, como también sus ministros. No bajamos esas banderas de la rebelión popular porque esos asesinados son hijos del pueblo. Esas vidas no fueron en vano sino que se sembraron miles de experiencias que a partir de allí empezamos a pensar en otra política.”, aseguró el dirigente.

La Secretaria de Organización de ATE Rosario, Liliana Leyes, dijo que “acompañamos el proceso de pedido de justicia, decimos siempre que es una resistencia activa, porque nunca dejamos la calle en casi dos décadas de impunidad. En nuestro caso acompañamos a los familiares de Pocho Lepratti, que fue nuestro compañero, asistente escolar en una escuela, donde fue asesinado en su horario de trabajo”.

En la represión del 19 y 20 asesinaron a Claudio ‘Pocho’ Lepratti, de un certero disparo en la garganta. “Lo mató un cana en su lugar de trabajo”, reiteraba el Padre Edgardo Montaldo sobre aquella bala disparada por Esteban Velázquez a quien gritaba desde el techo de la escuela Nº 756 del Barrio Las Flores. ‘Pocho’ era asistente escolar, un rol declarado esencial para el Estado en plena pandemia. En aquel entonces el propio Estado, encabezado en Santa Fe por Carlos Reutemann, acabó con la vida del militante social que hoy sigue presente en la memoria de muchas, muchos. Hoy, el Pocho trasciende fronteras".

Lepratti dedicó su vida a la militancia social, acompañó al Padre Edgardo Moltaldo, en un trabajo de hormiga, a organizar pibas y pibes en el barrio Ludueña. También le dio su espacio a la militancia gremial desde la Cocina Centralizada de Rosario, donde se sumó a la ATE. Junto con Pocho cayeron en esas jornadas de crisis social, política e institucional en el territorio de Santa Fe: Acosta, Graciela, 35 años; Álvarez, Ricardo, 23 años; Campos, Walter, 17 años; Delgado, Juan, 28 años; García, Yanina, 18 años; Pacini, Miguel, 15 años; Pereyra, Rubén, 20 años y Villalba, Ricardo, 16 años.

Balas de plomo y asesinatos invisibles
La impunidad contra la que hasta hoy luchan familiares de las y los masacrados a nivel nacional en aquel diciembre se da con el dato espeluznante de que ningún responsable político fue condenado y algunos ni siquiera juzgados por el asesinato de las 39 personas. En Santa Fe el ex gobernador, Carlos Reutemann, principal responsable, quien cuenta con 9 muertes, continuó su participación política a nivel nacional como senador hasta el día de hoy.

La Asamblea del 19 y 20 está conformada por familiares, amigas, amigos, Arte x Libertad, Bodegón Cultural Casa de Pocho, Biblioteca Pocho Lepratti, organizaciones sociales, barriales. Todos los años en contra del olvido salen a la calle en busca de justicia. Mariela Campos, hermana de Walter, grabó un audio porque pese al tiempo transcurrido la emoción la deja sin palabras frente a los demás.

Lila Mansilla mamá de la adolescente Yanina García, quien cada año llora con una angustia lacerante, expresó: “Nosotros también necesitamos paz”. Quien también habló fue la hermana del Pocho, Celeste Lepratti: “Respondimos con 19 años de lucha. No esperamos que este lugar (por los Tribunales) nos de justicia. La justicia en la que podemos confiar viene de un lugar más profundo y amoroso. Por eso decimos que la justicia la construimos entre todos”.

Para la familia Lepratti este día es sin dudas una jornada doblemente dolorosa porque en busca de justicia un día como hoy, pero hace 16 años atrás, moría el papá de Pocho, quien tampoco pudo soportar el dolor del asesinato de un hijo. El dolor de la pérdida, la inacción estatal, la connivencia policial, los asesinos sueltos, fueron las balas invisibles que se llevaron muchos y muchas familiares. Entre ellas, la de dos hijos de Graciela Acosta, quienes se suicidaron. “Solamente quiero que vean mi dolor, mi mamá murió pidiendo justicia”, dijo Catalina, hermana de Juan Delgado.

Las intervenciones realizadas en Tribunales constaron de pintadas y también la instalación de una mesa navideña simbólica. Allí se depositaron 39 platos, con 39 nombres. Son los lugares de las personas que les hacen falta a sus seres queridos y de las que el esclarecimiento de sus fallecimientos, como la justicia social negada por la que salieron a las calles aquel diciembre, son deudas sangrantes de la democracia.

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